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miércoles, 10 de enero de 2018

175. Socs


Socs
24 de enero de 2003 - 09 de enero de 2018



El día de San Valentín, un día después de cumplir los 23 años, mis amigos me llevaron a la perrera. Y allí te encontré. Entre todos tus hermanos, tú me conquistaste. Y ese pequeñín mestizo de apenas 3 semanas de vida, que no sabía ni dónde estaba ni dónde iba, era rescatado de ese abandono.

Te puse ese nombre como una adaptación extraña de Socks, por tus patitas blancas simulando calcetines. Tenía un nombre reservado para ti, pero eso no se elige; tú me diste la clave de tu nombre.

Te salvé de ahí, de donde tenías difícil salir (¡erais demasiado grandes!). No supe nunca qué fue de tus hermanos, espero que corriesen todos la misma suerte. Me recompensaste con creces. Desde el primer día, tu fidelidad y cariño me han acompañado. No eras el perro que con más energía se lanzaba a su dueño, pero no podías soportar que me alejase mucho de ti.

Has estado pegado a mí 15 años, para lo bueno y para lo malo. Me has impedido hacer cosas, me has limitado mucho. Te he bajado a la calle con fiebre, he llegado tarde por curarte alguna herida, tus dos últimos años impediste que durmiese ni una sola noche del tirón. Pero, de verdad, si volviese atrás en el tiempo repetiría todos y cada uno de los momentos contigo.



Se me hace raro, se me hace muy raro que no estés aquí. No sacarte cada mañana, no ver tu cara a mi lado cuando me siento en el sofá, no escuchar tus patas por la tarima, no recibirte en la cocina cada vez que me hago la comida. Te echaré mucho de menos, y jamás podré olvidarte.

Me has acompañado en mis mejores momentos. Todas las personas importantes de mi vida te han conocido. Me has soportado, me has escuchado, me has consolado. Casi toda mi vida adulta la tengo asociada a ti.

Gracias, compañero de vida. Gracias, amigo.
Hasta siempre. Buen viaje.




Sus primeras fotos, en la perrera, el día que llegó a mi vida.

Con 3 meses de edad: con su juguete preferido, con su postura favorita para dormir (fuera de la cama, siempre), su primera incursión al exterior (en la terraza) y su primer paseo por el parque. Además se puede el ver la que fue una de sus señas de identidad: el rabito curvado, como un cerdito.

Esta foto se la hacía a menudo para comprobar cómo iba creciendo. En estas fotos le vemos con 2 meses, con 4 meses, con 8 meses, y con casi 15 años, en su última foto.

Con su clásica mirada de reojo. Aquí, con 12 años.

Jugando con Sircam (Shere-Khan), de su grupo de amigos, en el desaparecido parque del invernadero.


Aquí sale su mejor amigo, Ringo, el labrador negro.


Aquí ya como viejito gruñón.


Durante más de dos años, estuvo yendo a rehabilitación por su artrosis, lo que le permitió llegar con salud hasta casi los 15 años.

viernes, 30 de diciembre de 2016

171. 2016


Vaya añito, y nos lo queríamos perder... Este se puede definir como el año de mi montaña rusa particular. Un año con altos y bajos muy pronunciados. Un año en que la salud ha seguido dando por saco (quirófano incluido), y que en lo sentimental he experimentado todo tipo de situaciones. Año en el que he aprendido que no todo es "estar soltero" o "estar emparejado", hay una gama muy amplia entre medias. Pero me quedo con que me he sentido muy querido este año; lo malo pasa, pero queda el recuerdo de todo lo bueno vivido :)

Este año he sido novio (y "novio"), he sido amigo (y "amigo"), he sido amante; he sido segundón, he sido principal; he sido viajero; he sido paciente; he sido invitado; he sido espectador; he sido KI; he sido jugador; he sido cocinero.

Este es el año que empezó con un trayecto en coche a las 8 de la mañana. Es el año de Javi&Ana, de Marko, de Dani, de Pablo, de Kike, de Jordi, ... y de los que siempre estáis ahí. Es el año de Praga, de Berlín, de Canadá. De alces, focas, ballenas, mapaches. El año de seguir viendo crecer a Jorge, a Leyre, a Itziar. De dar la bienvenida a Chip.

También es el año de decir adiós a la abuela; de su primer cumpleaños ausente. Y el año de preparar la despedida de Socs.

Un año repleto de planes, con viajes, barbacoas, sesiones de cine, juegos en casa, jacuzzi, findes en la nieve, escapadas al pueblo, conciertos, minis castizos.

Muchas cosas, mucha gente. Que no se enfade nadie por las omisiones. Sólo son retazos de un año imposible de olvidar.
Gracias a todos los que formáis parte de mi vida.

Las preuvas que anunciaban 2016

Mi cumple

En la nieve ^^

De boda

Con buena gente

Intentando no atropellar alces

El viaje del año

Redescubriendo los juegos de mesa


domingo, 23 de octubre de 2016

167. Último capítulo


Estás cansado. Y confuso. No entiendes por qué tu cerebro no es capaz de mandar bien las señales y suelta el pis cuando aún no hemos salido a la calle. Y te avergüenza comprobar lo que ha pasado en el pasillo.
Son muchos años, y siempre lo has hecho bien. Te enseñaron y cumpliste desde el primer día. ¿Por qué ahora no? No lo entiendes. Y estás cansado. Sólo quieres que te dejen tranquilo. Que te dejen dormir.
Hasta la cena. Y de noche, a la calle rápido, que no está el tiempo para paseos. Que ya no eres el Socs de 10 años que se recorría paseando medio Madrid las tardes de domingo. Y a esperar que esta vez lleguemos a la calle sin darnos un susto por el pasillo. Que aún tienes tu orgullo.

viernes, 16 de septiembre de 2016

166. Crees que eres libre...


Vas a una terraza, y ¿qué tomas? Con tanta variedad, difícil elegir. ¿Variedad? El 90% (cifra totalmente inventada por mí) de las bebidas consumidas en los países más desarrollados se las reparten entre Coca-Cola y Pepsi (¡hasta el agua!), mientras sus jefazos quedan para jugar al golf.

En un hipermercado, abruma la cantidad de productos expuestos en los estantes, cuando ¡oh, sorpresa! casi todos los productos pertenecen a unos pocos grupos empresariales. Eso sí, inundan la televisión, las carteles publicitarios y los periódicos con agresiva e ingeniosa publicidad para dar esa imagen de sana competencia y seguir proporcionándote tu falsa sensación de libertad.
Bebes Coca-Cola, compras en Zara, limpias con Fairy y vistes con Nike; o eres "alternativo" y bebes Pepsi, compras en Springfield, limpias con Mistol y vistes con Adidas. Sí, eres muy libre, puedes elegir entre cientos de marcas. ¿Seguro? ¿Acaso crees que todas esas marcas compiten realmente entre sí?

Si tan diferentes somos, y tanto valoramos nuestra libertad de elección, ¿por qué criticamos y despreciamos al que realmente opta por una alternativa? Si alguien pasa de tener esos refrescos en casa y se hace su propia limonada, le llamamos rata. Pero si ese alguien compra ropa de comercio justo tres veces más cara que la que cosen niños de Bangladesh, le llamamos tonto. ¿Nos aclaramos?

Todo lo que se salga de la "norma", de lo que nos han vendido como "aceptable", es al momento criticado. Sí, libertad de elección, pero dentro de los parámetros que te marcamos.

Si eres tolerante, tienen que gustarte las fiestas del Orgullo LGTB. Traguemos todos, consumamos en los bares, compremos los artículos y adoremos a las marcas "gayfriendly", mientras el sistema capitalista se ríe manteniendo la rueda funcionando. ¿Ir al Orgullo Alternativo? ¿Tú qué eres, tonto? Nos tienen domesticados. Esas marcas que antes no se atrevían a poner publicidad en revistas gais como Zero ¿se han vuelto de repente tolerantes? No, es que ahora eso vende. Y es un gran negocio.

Consumamos, ya sean productos del súper o chorradas en Facebook. Llenemos nuestras horas con vídeos de "seguro que a ti también te ha pasado esto" o "gatos que se comportan como perros". El sistema no nos tiene que dar los productos de consumo. Ya los generamos nosotros mismos, creyéndonos libres. Pero ojo, no te pases y no utilices esa "libertad" contra los que tienen el poder, o tendremos que cortártela (la libertad).

Afortunadamente, no estamos en una dictadura unipersonal, no. Aquí son mucho más sutiles.



[Nota: toda crítica comienza con una autocrítica. Y yo soy el primero en caer en esto. Basta reconocerlo para empezar a cambiar las cosas].

sábado, 6 de agosto de 2016

165. Extracto



Y estos días recuerdo cuando compartías conmigo esas chorradas por las redes sociales. Y cuando seguíamos escribiendo por el móvil minutos después de habernos despedido en tu portal. Recuerdo cómo te acordabas de mí en cualquier momento y me escribías, o compartías conmigo audios de temazos que sonaban y a ambos nos encantaban. Los paseos por la playa, las risas en el cine, los golpes a la raqueta. Todo eso se ha ido extinguiendo. No, nunca llegamos a nada, las circunstancias, la distancia, tus viajes, lo impedían. Pero la chispa siempre estuvo. Ahora lo dudo.

Es mejor; la distancia, tanto física como figurada, ha ayudado a que la llamita no provoque un incendio. Bueno, eso me dice el cerebro. Su tozudo vecino corazón se resiste a darse por vencido y manda señales a las tripas para que se revuelvan cuando algo me recuerda esos momentos.



Nota: Extraído de mis Textos Inconclusos. No es autobiográfico ;)



jueves, 7 de julio de 2016

163. Lo que queda al final


Realmente, no se enteró de la transición. Sólo recordaba la desagradable sensación de desear que todo acabase y pudiese descansar. Y no podría decir en qué preciso momento se fue, igual que cuando te duermes por una anestesia.

El hecho es que se encontraba ahora aquí. Sin saber qué es este "aquí", pues las otras personas también estaban algo desorientadas, esperando no se sabe muy bien qué. Esto no tenía nubes y arpas, ni fuego y oscuridad. Tampoco había tristeza en la gente, o desesperación; al fin y al cabo era la primera vez que se morían y no sabían ni cómo reaccionar.

Pero ahí estaban. Como si se llevasen esperando mucho tiempo y encontrarse fuera lo más normal del mundo. Toda la gente a la que había querido, y que se había ido antes o se había ido después; realmente importaba poco el orden de llegada. Y estaba su primer amor, radiante como siempre. Y su locura de verano. Y aquella amistad "especial" que tantos quebraderos de cabeza le causó. Y aquella persona con la que firmó unos papeles de unión y otros de separación unos años después. Y su amor secreto, que ahora sabía todo.

Y lo que unía a todos, en ese momento, era el amor. Nada importaban las rayadas, las complicaciones, las diferencias. Se quitó preocupaciones y se le hinchó el pecho con esa sensación tan agradable de plenitud. Comprendió que la vida es complicada, eso es inevitable, pero que al final se estaba quedando con lo que de verdad importa. Y que lo que le mantuvo vivo todos esos años, más aún que la mecánica de su corazón, fue esa conexión con la gente especial, ese cariño. Y que ni uno solo de los abrazos o los besos que dio estuvo de más, pues fue oxígeno para sus pulmones, sangre para sus venas.

No dejéis nunca de amar, pequeños, aunque os complique la vida. Benditas complicaciones.

domingo, 22 de mayo de 2016

160. Éxito


Mucha gente busca el éxito, el problema es qué entendemos por éxito. Y estos pensamientos que reproduzco a continuación, del señor Emerson, reflejan exactamente mi visión del éxito, y me indican que estoy en el camino correcto hacia él. Todas y cada una de las líneas reflejan mi modo de ver la vida.

Qué es el éxito, por Ralph Waldo Emerson.

Ganarse el respeto de las personas inteligentes y el cariño de los niños.

Apreciar la belleza de la naturaleza y de todo lo que nos rodea.

Buscar y fomentar lo mejor de los demás.

Dar el regalo de ti mismo a otros sin pedir nada a cambio, porque es dando como recibimos.

Haber cumplido una tarea, como salvar un alma perdida, curar a un niño enfermo, escribir un libro o arriesgar tu vida por un amigo.

Haber celebrado y reído con entusiasmo y alegría, y cantado con exaltación.

Tener esperanza incluso en tiempos de desesperación, porque mientras hay esperanza hay vida.

Amar y ser amado.

Ser entendido y entender.

Saber que alguien ha sido un poco más feliz porque tú has vivido.

Éste es el significado del éxito.

jueves, 31 de marzo de 2016

159. Pedro


Un hombre que ronda los 60 años, al que bautizaremos secretamente como Pedro, que pasea como yo por el paseo del Prado, se detiene a observar una de esas pequeñas estatuas en las que normalmente nadie repara. En el ajetreado Madrid sólo importa el destino de nuestro viaje, no el camino; y si podemos emplear un minuto menos, lo haremos. Sin embargo, Pedro parece como si hubiera alcanzado algo que el resto no comprendemos. Ha llegado a entender que nuestro destino seguirá ahí, aunque lleguemos algo más tarde, y que lo que marca la diferencia es el recorrido previo. Cuando yo llegue a casa, sólo recordaré de donde partí y a qué hora he llegado, mientras Pedro estará recordando a esa diosa de piedra que adorna nuestras calles, o a esos gorriones rapiñando migas de una terraza.

Me puse a pensar en Pedro, y ya que me he inventado un nombre para él, también lo hago con su vida. Y me imagino al Pedro de 20 años soñando con su futuro, con sus hijos presentándole a sus novias, con un par de gatos recibiéndole al llegar a casa y su pasaporte lleno de sellos de todo el mundo.

Sin embargo, no se casó. Ella (y él sabía que tenía que ser precisamente ella) buscó el amor en un hombre extranjero que le hacía reír y con el que llegó a ser muy feliz. Y Pedro sufrió, lloró, pero nunca dejó que ella lo notase. Terminó alegrándose mucho por ella, y llegó a entender que no la necesitaba para estar completo. Tampoco tiene gatos; tuvo uno durante apenas unas horas, lo que tardó en comprender que, si quería seguir respirando, debía deshacerse de su fuente de alergia. Ahora vuelca su amor en esos canarios que sus sobrinos le regalaron. Y viajó, eso sí, pero apenas salió de España. Falta de dinero, de tiempo, de compañeros de viaje...

¿Y es Pedro feliz? Lo es. Muy feliz. Ha comprendido que está bien tener metas y luchar por ellas, pero que no siempre se consiguen. Y no, no es frustrante, porque se queda con lo que sí consigue. Ha aprendido a disfrutar con todo lo que tiene a su alcance. Ha decidido no quedarse parado, y vivir. Vivir las cosas buenas y las malas, porque todas son necesarias. "La vida es maravillosa" y "la vida es una mierda", ambas las ha escuchado a menudo; y ambas son ciertas. Sólo depende de cómo lo vea cada uno. Pedro ha optado por quedarse con las cosas buenas y, en lugar de meterse en un atasco para llegar un poco antes a casa, enfadado y agotado, prefiere pararse a aprender un poco más sobre quién es esa chica de mármol medio desnuda, y por qué Madrid le rinde homenaje.

Gracias, Pedro.

jueves, 17 de marzo de 2016

158. Abuela




Recuerdo cuando me quedaba en tu casa a dormir porque mi madre llegaba muy tarde y los niños pequeños ya debían estar acostados. Tus míticos ronquidos, creo que hicieron que desde entonces pueda aguantar un obús en mi oído y no alterar el sueño. Recuerdo hacerme lo suficientemente mayor como para poder aguantar despierto a que llegase mamá e ir con ella a casa.

Recuerdo nuestras "competiciones" a ver quién era más cabezota o quién tenía peor memoria. Ganabas tú, pero por poco.

Oh, tus croquetas de jamón. Sé que de ahí me viene mi amor por las croquetas. Nunca probé unas como aquellas, y se me quedó marcado el día que dijiste que ya no las harías más, que era mucho trabajo. Contigo aprendí algunas cosillas de la cocina, y disfruté a lo grande tus arroces los domingos.

De ti también aprendí a hacer los solitarios, los crucigramas, y saqué tu afición a hacer cuentas con papel y boli, sin "maquinitas".

Las comidas familiares ya dejaron de ser lo mismo cuando dejaste de venir. Poco a poco te fuiste apagando, pero ahí estabas, con casi un siglo de vida y una salud de hierro. Qué envidia, abuela.

Fuiste fuerte, madre viuda de 5 niños pequeños y apañándotelas sola. Hasta anoche, que pensaste que tu paso por aquí había llegado a su fin. Y dijiste adiós a tu Madrid, a tus hijos y al resto de nosotros.

Gracias, señora Elisa.
Gracias, abuela.

domingo, 13 de marzo de 2016

157. Domingueo


Tienes una semana horrible, así que tus amigos organizan una escapada al pueblo que te viene genial para desconectar. Pero claro, llega el domingo por la tarde. El famoso domingo por la tarde, aquel que creías olvidado y vuelve con fuerza.

Estás bastante cansado, con bajoncillo y preocupado por varias cosas (por ejemplo, un perro con más achaques cada día, o tus demonios internos atacando). ¿Cuál es la solución? Piensas en encerrarte en casa, ver una peli que te apetece ver, darte una larga ducha caliente y perder el tiempo en Facebook hasta que llegue la hora de dormir.

Pero te das cuenta de que esa no es la solución. De que llegaría otro domingo noche acostándote con sensación de vacío, y con agobio de un lunes de curro. Así que decides que eso no va contigo, y le pones remedio. Y optas por uno de tus planes favoritos que tienes algo abandonado: tomarle el pulso a la ciudad.

Te pones el abrigo, sales a la calle y decides darte un paseo hacia el centro, sin ruta concreta. Y haces turismo improvisado, saludas a desconocidos, ayudas a turistas en inglés, haces alguna foto, te das un capricho de chocolate, ves un espectáculo en Sol, planificas alguna que otra cosa para este mes y piensas en lo que mola tu ciudad.

Y vuelves a casa con alegría y una sonrisa en la cara. Y esa, esa sí es forma de afrontar las cosas. Porque la vida siempre, siempre tiene su lado positivo.






miércoles, 24 de febrero de 2016

155. Planes de vida


Te voy a dar un consejo: no planifiques tu vida. No hagas planes a muy largo plazo, deja de pensar en cómo quieres ser "de mayor". Porque, amigo, no te va a servir de nada.

Ahora que uno va cumpliendo años, ya se puede permitir aprovechar la experiencia vivida para dar algún que otro consejo. Consejo que, como todos, cada uno puede hacer con él lo que quiera.

Y si la vida me ha enseñado algo es que poco se van a parecer tus planes a tu vida real. Tu "yo" de 36 años no se parece en nada a ese que imaginabas cuando tenías la mitad, cuando inaugurabas tu edad adulta. Conservarás buena parte de tus ideas, también con suerte aquellos amigos de tu adolescencia, e incluso vivirás en la ciudad que querías. Pero, oh, el guión de tu vida no ha cumplido lo acordado.

Quizá imaginabas estar casado y con criaturitas a las que llevar al cole, y no es así. O estar muy vital en lugar de con algunos achaques. O ser muy independiente y organizado, en lugar del desastre que eres ahora en casa. O que tu trabajo fuera diferente.

Entonces, ¿esto es una mierda? ¿La vida no es más que una sucesión de decepciones? En absoluto. Para nada. Precisamente, al darte cuenta de que una especie de teoría del caos indica la senda por la que transcurre tu existencia, aprendes a apreciar todo lo que la vida, inesperadamente, te ha dado.

Y echas la vista atrás, y al ver viejas fotos te das cuenta de todos los sitios que has visitado; de tus viajes y escapadas. Recuerdas esas sensaciones que tuviste con tus parejas; no te quedas decepcionado por las relaciones acabadas, sino contento por lo que te hicieron sentir. Ves a la gente tan maravillosa que te has ido cruzando; la que sigue ahí y la que has conocido hace poco casi de casualidad. Has vivido, has amado, has sufrido, has llorado. Has visto películas maravillosas, te has bañado en pelotas de madrugada en el mar, has hecho la croqueta en la arena de la playa y en la nieve de la sierra, has hecho locuras, has comido en algún bufet hasta reventar, has comido pasta en Italia y ramen en Japón, has puesto nombre a algún animal, has asistido a algún concierto que te ha puesto la piel de gallina, has conducido por sitios extraños hasta perderte, un bebé se te ha abrazado para dormirse en tus brazos, has podido hablar con alguien en otro idioma...

Y piensas que, aunque no estés ni de lejos donde pensabas estar, aún tienes muchos años para perderte en este camino llamado vida. No, no pienses donde estarás con 50 años. Porque fallarías en tu previsión. Y ahora me doy cuenta de que eso es maravilloso.


sábado, 13 de febrero de 2016

154. 36


Tener que madrugar el día de tu cumpleaños, especialmente si es para trabajar (aun cayendo en sábado), no mola. Sobre todo a mí, con lo marmotilla que soy.


Pero sales a la calle, y te encuentras un día perfecto. Un día otoñal en pleno febrero. Nublado, húmedo, silencioso. Nadie por la calle, solos mi perro y yo.

Podemos mirar el lado malo, empezando por el hecho de que sea el irreversible cambio climático el que ha provocado esto. Este ha sido un año horrible, especialmente en temas de salud. Y este puede que sea el último cumpleaños que paso con mi anciano perro.

Pero aquí estamos. Él y yo, disfrutando de un día perfecto. Mi día. La vida merece la pena si la disfrutas y la pasas con quien te quiere y te rodea. Empiezas con un abrazo calentito en la cama, trabajas con el perro a tus pies soñando con su juventud, y lo acabas con tus amigos reunidos en una mesa gigante de restaurante.

Gracias a todos por otro gran 13 de febrero :)

miércoles, 30 de diciembre de 2015

153. 2015


Este ha sido un año complicado. Mucho. Pero no quiero que esto se convierta en un lamento, ni deprimir a nadie, ni llenarlo de quejas que no llegan a ninguna parte. Así que comento brevemente lo malo lo primero, así, rápido e indoloro.

Como ya dije por aquí, lo peor de este año ha venido por la salud. He pasado por quirófano, aún no estoy “arreglado” del todo, estoy con un tratamiento actualmente para otra cosa distinta, y tengo otra operación pendiente. Por otro lado, en mi entorno tampoco anda la salud muy allá, y mi perro (anciano él) tiene que tomarse una palada de pastillas para controlar su tensión, sus nervios y su riego. Cosas todas que han minado mi moral y han puesto a prueba mi resistencia.

Ea, pasado esto... Este 2015 también ha sido el año de conocer a mucha gente interesante. Grandes personas han aparecido en mi vida, y espero que para quedarse, desde mis “rubias” a padres de familia, pasando por psicólogos o gente de la política. Además, año de consolidar amistades. Y de seguir viendo crecer a “mis peques”, de ser el “tío Carlos”.

Buen año también a nivel laboral, tengo curro (que ya es mucho decir), en el que estoy a gusto y con grandes compañeros. Y el año de cumplir uno de mis viajes soñados: el año de Japón. Absolutamente inolvidable, un sitio del que es imposible no enamorarse. Y que pone el listón muy alto, aunque ya tengo ciertas ideas locas para el año que viene...

Año con algunos cambios en mi vida, orientados a ser más productivo y más coherente, como la venta de mi coche o mi disminución de tiempo perdido. Pendientes quedan cosas como el gimnasio o tener la casa más organizada, pero eso se lo dejamos a 2016 ;)

En definitiva, creciendo como persona. Menos pelo y más tripilla, sí, pero sobre todo más sabio. Y profundizando en mi filosofía de vida, teniendo algo claro: no se trata de evitar las piedras en el camino, pues eso no está en tu mano. Lo que sí depende de ti es qué haces con esa piedra, cómo afrontas esa situación.




Todo en la vida se basa en las gafas que te pones para ir por ella. Quien lleva gafas oscuras siempre verá todo negro ;-)

Para 2016 no hago propósitos, he comprendido que es absurdo hacerlos. Pero sí espero estar el año que viene por estas fechas bien de salud y habiendo crecido como persona. ¡Y yendo al gym de forma constante!

Gracias a todos los que habéis formado parte de mi año y de mi vida. A por 2016.




viernes, 16 de octubre de 2015

151. Rachas


Desde hace unos años, vengo mejorando bastante mi forma de ver la vida. Ahora, al contrario que pasaba antes, tiendo a ser bastante optimista y positivo. Trato de encontrar siempre el lado bueno de las cosas, y animo a la gente de mi alrededor a hacerlo. Incluso en las situaciones más adversas, trato de poner el foco siempre en el horizonte, en esa meta que no quizá no llegue pero a la que me dirijo, para no perder el camino y no quedarme atascado en las piedras que me encuentro.

Esto venía siendo así... hasta ahora. He encontrado la excepción a la regla, y tiene 5 letras: SALUD. Soy muy mal paciente, además de hipocondríaco. No soporto estar malo. Y parece que este año 2015 ese famoso deseo de Año Nuevo de "que tengamos salud" no ha sido escuchado en mi caso.

Especialmente en esta segunda mitad de año se me ha juntado todo. No quiero dar detalles, pero tener dolor en diversas partes del cuerpo, visitar a unos 6 especialistas, estar en Urgencias, someterme a varias pruebas médicas y pasar hasta (posiblemente) 3 veces por quirófano en estos meses, me está minando la moral. No tengo nada especialmente grave, pero el "estar siempre malo", el notar dolor y, sobre todo, el no saber el origen de algunas de mis molestias (hasta hace poco), me ponían una nube negra encima que ha provocado momentos de (mucho) bajón. Complementado además, aparte de mí, con temas médicos y veterinarios a mi alrededor.

Y es mi gente, como siempre, la que me resulta imprescindible para llevar esto. No hace falta hablar del tema, no dar detalles, pero sí estar ahí, salir, organizar comidas en casa, reírnos con alguna peli. Y olvidarse de pruebas, operaciones, dolores y pastillas.

Pasado lo peor, y los ánimos volviendo, ya sólo queda recobrar el ritmo normal de vida. Que aún es pronto para caducar ;-)

martes, 6 de octubre de 2015

150. Equo, fin de etapa


Desde hace más de cuatro años vengo siguiendo la evolución de Equo, desde antes incluso de que aquel proyecto de Juantxo tuviese nombre. Y lo he hecho porque, por primera vez en mi vida, veía reflejado en un proyecto político mi forma de ver las cosas. "Sí, así es como debería ser". Ecología política, transparencia, horizontalidad; dejar de asumir que las cosas tienen que ser de una determinada forma, que los poderosos siempre lo serán o que tenemos que conformarnos con lo que hay. Unas ideas que encajaban muy bien con el espíritu del 15-M que vino después.

Pero apareció Podemos. Un partido que comparte parte de esas ideas "quincemayeras": radicalidad democrática, limpieza en las instituciones, dar de comer a los niños en los comedores antes de pagarles viajes de lujo a los ministros; y, sobre todo, supo captar ese voto de rabia, de indignación, que Equo no supo (y no pudo) captar. Pero Podemos no es Equo. La ecología, verdadera llave del cambio, no es prioritaria en su discurso. Y, sobre todo, no representa al cambio. Es vieja política disfrazada de nueva. Elecciones preconfiguradas disfrazadas de primarias (véase la diferencia entre primarias Equo y primarias Podemos), culto al líder, evitar mojarse en temas que puedan restar votos, y falta de flexibilidad para sumar (por lo visto, todo lo que sea intentar ceder para llegar a un acuerdo es "restar" al proyecto). Y hay un apego a los sillones, al cargo, que asusta: la mayoría de eurodiputados han abandonado (o lo harán, como el propio Iglesias) su escaño en Europa para poder encargarse del partido en su región, traicionando así a los que les votaron y riéndose de la institución europea.

Ante una izquierda amplia (aunque, ojo, Podemos nunca se define como "de izquierda"), el gran acierto es confluir. Sumar para multiplicar. Así lo hizo hace años Izquierda Unida, y así lo hizo Syriza, aquel al que tanto dice parecerse Podemos, pero del cual deberían aprender algunas cosas.
Sin embargo, ante el escenario de confluencia, Podemos es bastante inflexible y no la permite. Y empieza el choque de egos, el repartir cargos, las primarias dirigidas y demás mierdas.

Y, volviendo a Equo, se le plantean dos escenarios: de confluencia, como Ahora Madrid (todo un acierto), o de subordinación, como ocurrió en varias comunidades autónomas. Y ese escenario se ha planteado a los afiliados. Y la mayoría ha optado por "acercarse" a Podemos, lo cual en la práctica viene a ser, como sucedió en Madrid, ser absorbidos por los morados. En Madrid hay un diputado regional de Equo, sí, pero ¿alguien fuera del partido lo sabe? Se ha silenciado al partido y por tanto sus ideas.

Y es por esto que he decidido dejar Equo. No quiero ser de Podemos, no creo en ese proyecto como para pertenecer a él. Y, en la práctica, es por lo que ha optado la afiliación de Equo. No soy el único, somos muchos los ecologistas convencidos que dejamos este proyecto. Y me duele, mucho.

Soy de los que creen que las cosas hay que cambiarlas desde dentro, no quejarse y ya está. Y eso llevo haciendo años. Pero está claro, viendo los resultados de la consulta interna, que no estoy en sintonía con la amplia mayoría de la gente. Así que no tiene sentido que siga dedicando mi dinero y mi esfuerzo a ello. Lo haré por mis ideas. Pero no por este partido.

¿Quiere esto decir que paso de la política? Ni mucho menos. Mi nivel de exigencia será incluso mayor. ¿Y votaré a Podemos-Equo? Pues a lo mejor. Pero, como hice hace años con IU, por el hecho de que los demás son mucho peores, y porque no puedo permitir que esa gentuza neoliberal en el poder siga destrozando el país. Se acabó el votar con ilusión, el ser un orgulloso apoderado de un proyecto del que forme parte.

Fin de una etapa.

martes, 11 de agosto de 2015

149. No intentes entender esto...


[Otro texto rescatado de una época regularcilla de mi vida. Noviembre 2009]


No intentes entender esto...
Y sirva este domingo melancólico para poner un broche a una semana difícil, de las más difíciles de mi vida. Que ha servido para plantearme muchas cosas, para pensar en otras. Para darme cuenta de quién vale y de quién no. De quién esta, quién llama, quién se preocupa y quién no.

Y de pensar en mí mismo.

En mi pasado, en mi presente y en mi futuro. Futuro cercano, eso sí, que mirar más allá marea. Yo, yo, yo. Yo y el mundo, millones de vidas, millones de sentimientos distintos. Pasear junto a los Jardines de Sabatini, de noche, volviendo a casa y fijándose en todos y cada uno de aquellos con los que te cruzas. Increíble. Toda la vida que irradia cada uno. Todos esos sentimientos que guarda, y cómo algunos de ellos han tomado la delantera hoy y salen al exterior. Como mis lágrimas, de tristeza y melancolía, que conviven con mi sonrisa por estar vivo, estar viviendo. No, yo tampoco me entiendo. Pero estoy feliz de ello. Tengo muchos, muchos años aún para conocerme.

Y no voy a procurar alegrarme más por la felicidad creciente de los que me rodean. Porque sería falso. Claro que me alegro, pero me hace daño, y es un hecho que nunca podrá cambiar. Muchas patadas al estómago, muchas puñaladas al corazón en tan solo unos días. Mi corazón está cansado. Pero con eso voy a seguir, es absurdo y contraproducente intentar que no te afecte, o tratar de ser feliz. La felicidad viene sola, igual que se va. Es algo muy inconstante. Mejor asumirlo y saber llevar la alegría y la tristeza, convivir con tus sonrisas y tus lágrimas.

Me veo ahora de mayor, abrazado a mi vida pasada, y cómo estaré en una sociedad que no entiendo, con una juventud con valores distintos, y en definitiva un mundo que no me pertenece. Y sabré que mi hora habrá llegado y habrá que dejar todo este mundo y este legado a otros cuantos millones de personas.

Luchar tiene sentido cuando realmente puedes conseguir algo útil por la gente, o por ti mismo. Tratar de cambiar algo por el simple hecho de que no te gusta, te agota, en todos los sentidos, y te hace desviarte de tu principal camino: disfrutar la vida.

Me dan tanta, tanta pena aquellos sin personalidad, sin vida, sin interés. Hay tanto ahí, cerca, tanto por vivir. Bueno o malo. Y según el día uno será más abundante que otro.

No quiero follar. O sí.
No quiero amar.

O sí.
 

viernes, 7 de agosto de 2015

148. Hoy... una brecha


[ Rescato este texto que escribí en Agosto de 2009, uno de mis momentos bajos ]



Y... ¿has pensado en mí estos meses?
¿Te ha preocupado alguna vez el rumbo de mi vida?

Supongo que conoces los grandes titulares, igual que yo sé de ti. Sin profundizar en la noticia. Sin saber realmente el uno del otro.

Y... ¿me has echado de menos?
Lo supondrás, pero yo a ti sí, mucho. Y sabes que no de aquella forma, aquello que pasó, que finalizó y que no resurgirá porque se fundió y perdió su forma.

Echo de menos esas risas cómplices, ese llegar donde nadie llega. Esa forma increíble de saber sin palabras algo que nadie más puede intuir.

Esas llamadas en la distancia, esa confianza ciega, esos secretos.

Esa parte que has sido, eres y serás en mi vida.

Quizá porque despertaste algo en mí que nadie más consiguió nunca, quizá porque contigo llegué a lo más alto, quizá porque... eres tú.

...quizá porque soy imbécil...

Por lo que sea, pero no puedo tolerar que desaparezcas de mi vida...



Aunque nunca llegues a leer esto.


lunes, 20 de julio de 2015

147. Raro


Soy raro. Me ha llevado tiempo darme cuenta de ello, pero ya lo voy teniendo claro. Afortunadamente, la sociedad va marcando el camino y me señala como raro por no seguirlo siempre.

Sí, la sociedad ya se encarga de advertirme y corregirme cuando algo no se ajusta a lo que hace la mayoría. Menos mal, a ver si aprendo.

Soy raro porque ni me gustan los centros comerciales. Los odio. El maravilloso plan de fin de semana para muchas familias de ikea + compras + esperar dos horas a tener mesa y comer + cine palomitero + parking + una hora de atasco para salir, pues como que no me llena.

Soy raro porque no quiero ir al cine el finde del estreno. Prefiero un martes a las 3 semanas, sin gente ni gritos. Y sí, soy asocial, prefiero un par de filas alejado de los otros 10 asistentes, a quienes el taquillero ha puesto todos juntos.

Soy raro porque prefiero volver andando a casa desde el centro un viernes por la noche, lo que me lleva casi una hora, que coger un taxi y llegar en 10 minutos.

Soy raro porque disfruto dando un largo paseo a mi perro un día de lluvia, que limitarnos a ir a la esquina y volver.

Soy raro porque odio los compromisos sociales en bodas, comuniones, etc. Invitar por compromiso, regalar por el qué dirán, cumplir tradiciones.

Soy raro porque prefiero regalar una chorrada en un cumpleaños de alguien cercano que le haga ilusión, que tener que ceñirme a un presupuesto. Incluso no regalar pero sorprender cualquier otro día del año.

Soy raro porque prefiero la playa en otoño o invierno que en verano.

Soy raro porque cada vez me gusta menos el fútbol.

Soy raro porque sigo creyendo en Equo.

Soy raro porque por un amigo estaría toda una noche en vela o conduciría mil kilómetros para ayudarle.

Soy raro porque paso de combinar la ropa. Nunca me ha preocupado.

Soy raro porque jamás vestiría a mi hija de rosa o le pondría pendientes, a menos que ella me lo pida.

Soy raro porque no bebo. Bueno, casi, que a veces me obligan.

Soy raro porque en los restaurantes prefiero pedir una jarra de agua a botellas de agua mineral.


A ver si la sociedad me endereza de una vez...

miércoles, 24 de junio de 2015

145. Consejos cortos para una vida feliz


Por lo general, huyo bastante de las páginas o libros de autoayuda o superación personal, pues la mayoría se hacen para vender y presentan proyectos irrealizables, irrealistas y frustrantes.

Pero hoy vi una entrada que me permito reproducir, pues la mayoría de consejos están alineados con mi filosofía de vida.

Así que, salvo el 21 (que no comparto, jeje), os invito no sólo a leerlo sino a proponéroslo en vuestro día a día:


Instrucciones prácticas para una vida feliz.

1. No te lamentes por el dinero que has gastado en darte gusto.

2. Si te gusta, dilo.

3. Vive hoy porque ayer ya pasó y mañana podría no llegar.

4. Si no entiendes, pregunta.

5. Si quieres ver a alguien, da el primer paso.

6. Si quieres algo, pídelo.

7. Intenta no discutir con nadie.

8. Si quieres que te entiendan, explica.

9. Si eres culpable admítelo de inmediato y no busques justificaciones

10. Recuerda que cada uno tiene su versión de la verdad y por lo general no es igual a la tuya.

11. Evita relacionarte con tontos.

12. Lo más importante en la vida es el amor, el resto es son vanidades.

13. Los problemas de una persona sólo existen en su cabeza.

14. El mundo que te rodea no es bueno ni malo, y seguiría girando aunque no estuvieras en él.

15. Intenta disfrutar cada cosa que hagas.

16. Recuerda que la vida es ahora.

17. No seas aguafiestas.

18. Menos televisión, más aire libre.

19. Recuerda que no le debes nada a nadie.

20. Recuerda que nadie te debe nada.

21. No hagas política, la política corrompe.

22. Cuenta sólo contigo mismo y con lo que tienes en el bolsillo.

23. Confía en tus sentido común, no en promesas.

24. Con tu pareja como con los niños se paciente y condescendiente.

25. No juzgues, en especial si no estás en el lugar de la otra persona.

26. Si tienes mal humor piensa, cuando mueras eso no te habrá llevado a ninguna parte.

27. Ten presente que hoy es el mejor día de tu vida, y que sea realidad depende de ti.


miércoles, 16 de abril de 2014

131. Diógenes digital



Hablando hoy con compañeros de trabajo (sí, soy del aproximadamente 5% de mi empresa que trabaja hoy, miércoles “santo”), hemos visto que pertenecemos a dos grupos radicalmente opuestos: los que mantienen la bandeja de entrada de correo vacía, y los que acumulamos cientos o miles de emails ahí.
El caso ha salido a partir de la bandeja de entrada del correo de la empresa, pero se extiende por supuesto al personal, y a muchos otros aspectos de la vida digital, de la organización en general. Y es que muchos tendemos a sufrir un “síndrome de Diógenes digital”.
Esto es, en realidad, un reflejo de nuestra vida “real”, pero a lo grande. Yo soy capaz de recibir una carta del banco (sí, aún se envían cartas) y dejarla en un estado intermedio entre “leído” (archivado y/o papelera) y “no leído” (en el buzón); esto es, lo dejas en una mesita auxiliar, o en una bandeja de “cosas pendientes de archivar”.
Sí, soy así de desastre, cuando todo debería ser más fácil. Te llega algo; ¿lo lees? lo archivas; ¿no lo vas a leer? lo tiras. Así de simple. Cuesta el mismo esfuerzo dejar un sobre por medio (o cerrar el lector de correo en el ordenador) que tirarlo a la papelera o guardarlo en un cajón.
Y, en el caso digital, es más fácil que nunca con carpetas o etiquetas para localizar correos viejos (de los cuales, por cierto, no leerás nunca más el 99,9%). Y se produce un efecto curioso: los más caóticos con nuestra bandeja de entrada somos los que más categorías o carpetas de archivar tenemos. Algo así como “buenas intenciones”, pero que en realidad es contraproducente. ¿Para qué necesitas carpetas casi idénticas? Archívalo todo en 2 ó 3 categorías, y el buscador se encargará del resto si en un futuro lo necesitas. Así es más cómodo archivar.

Todo es tomarlo como costumbre. Las buenas intenciones las tengo ahí. Quiero una bandeja de entrada con 3 ó 4 emails a lo sumo. Y eso, en mi correo personal especialmente, va a costar un poquito. Pero es mi “propósito de año nuevo” en abril.