Mostrando entradas con la etiqueta salud. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta salud. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de diciembre de 2015

153. 2015


Este ha sido un año complicado. Mucho. Pero no quiero que esto se convierta en un lamento, ni deprimir a nadie, ni llenarlo de quejas que no llegan a ninguna parte. Así que comento brevemente lo malo lo primero, así, rápido e indoloro.

Como ya dije por aquí, lo peor de este año ha venido por la salud. He pasado por quirófano, aún no estoy “arreglado” del todo, estoy con un tratamiento actualmente para otra cosa distinta, y tengo otra operación pendiente. Por otro lado, en mi entorno tampoco anda la salud muy allá, y mi perro (anciano él) tiene que tomarse una palada de pastillas para controlar su tensión, sus nervios y su riego. Cosas todas que han minado mi moral y han puesto a prueba mi resistencia.

Ea, pasado esto... Este 2015 también ha sido el año de conocer a mucha gente interesante. Grandes personas han aparecido en mi vida, y espero que para quedarse, desde mis “rubias” a padres de familia, pasando por psicólogos o gente de la política. Además, año de consolidar amistades. Y de seguir viendo crecer a “mis peques”, de ser el “tío Carlos”.

Buen año también a nivel laboral, tengo curro (que ya es mucho decir), en el que estoy a gusto y con grandes compañeros. Y el año de cumplir uno de mis viajes soñados: el año de Japón. Absolutamente inolvidable, un sitio del que es imposible no enamorarse. Y que pone el listón muy alto, aunque ya tengo ciertas ideas locas para el año que viene...

Año con algunos cambios en mi vida, orientados a ser más productivo y más coherente, como la venta de mi coche o mi disminución de tiempo perdido. Pendientes quedan cosas como el gimnasio o tener la casa más organizada, pero eso se lo dejamos a 2016 ;)

En definitiva, creciendo como persona. Menos pelo y más tripilla, sí, pero sobre todo más sabio. Y profundizando en mi filosofía de vida, teniendo algo claro: no se trata de evitar las piedras en el camino, pues eso no está en tu mano. Lo que sí depende de ti es qué haces con esa piedra, cómo afrontas esa situación.




Todo en la vida se basa en las gafas que te pones para ir por ella. Quien lleva gafas oscuras siempre verá todo negro ;-)

Para 2016 no hago propósitos, he comprendido que es absurdo hacerlos. Pero sí espero estar el año que viene por estas fechas bien de salud y habiendo crecido como persona. ¡Y yendo al gym de forma constante!

Gracias a todos los que habéis formado parte de mi año y de mi vida. A por 2016.




viernes, 16 de octubre de 2015

151. Rachas


Desde hace unos años, vengo mejorando bastante mi forma de ver la vida. Ahora, al contrario que pasaba antes, tiendo a ser bastante optimista y positivo. Trato de encontrar siempre el lado bueno de las cosas, y animo a la gente de mi alrededor a hacerlo. Incluso en las situaciones más adversas, trato de poner el foco siempre en el horizonte, en esa meta que no quizá no llegue pero a la que me dirijo, para no perder el camino y no quedarme atascado en las piedras que me encuentro.

Esto venía siendo así... hasta ahora. He encontrado la excepción a la regla, y tiene 5 letras: SALUD. Soy muy mal paciente, además de hipocondríaco. No soporto estar malo. Y parece que este año 2015 ese famoso deseo de Año Nuevo de "que tengamos salud" no ha sido escuchado en mi caso.

Especialmente en esta segunda mitad de año se me ha juntado todo. No quiero dar detalles, pero tener dolor en diversas partes del cuerpo, visitar a unos 6 especialistas, estar en Urgencias, someterme a varias pruebas médicas y pasar hasta (posiblemente) 3 veces por quirófano en estos meses, me está minando la moral. No tengo nada especialmente grave, pero el "estar siempre malo", el notar dolor y, sobre todo, el no saber el origen de algunas de mis molestias (hasta hace poco), me ponían una nube negra encima que ha provocado momentos de (mucho) bajón. Complementado además, aparte de mí, con temas médicos y veterinarios a mi alrededor.

Y es mi gente, como siempre, la que me resulta imprescindible para llevar esto. No hace falta hablar del tema, no dar detalles, pero sí estar ahí, salir, organizar comidas en casa, reírnos con alguna peli. Y olvidarse de pruebas, operaciones, dolores y pastillas.

Pasado lo peor, y los ánimos volviendo, ya sólo queda recobrar el ritmo normal de vida. Que aún es pronto para caducar ;-)

viernes, 3 de enero de 2014

127. Esclavitud 2.0: lo urgente frente a lo importante



Estás esperando el metro e, instintivamente, sacas el móvil para revisar si tienes notificaciones. Tienes una mención de Twitter, lo que te lleva, al final, a estar todo el trayecto revisando tu timeline.

Te despiertas por la mañana y lo primero que haces, antes siquiera de subir la persiana, es encender el móvil o activar el sonido de nuevo.

Comienzas tu jornada laboral revisando tu correo personal, haciendo limpia de los correos promocionales y haciendo clic en alguna petición online. Ya de paso, revisas tu cuenta de Facebook, lees las notificaciones, respondes algún mensaje y haces "me gusta" en alguna foto de la fiesta del finde.

Estés en el trabajo, en casa o por la calle, recibes avisos de whatsapp o line. Lo miras, respondes y vuelves a lo tuyo. Se van 2 minutos, más otros 2 en recuperar el ritmo de lo que estabas haciendo. Y eso sucede cada vez que recibes una notificación, que puede ser varias veces en una hora.

Además, estas notificaciones de mensajería instantánea esperan una respuesta inmediata, por lo que te ves "obligado" a responder en cuanto lo lees, aunque interrumpa lo que estás haciendo.

Al revisar tu red social, ves que todo el mundo habla de un tema, por lo que te ves "obligado" (de nuevo) a revisar la prensa digital para saber de qué se habla. Eso te lleva a enganchar varias noticias seguidas.

Tienes que estar pendiente del móvil para quedar esa tarde, por lo que estás continuamente comprobándolo e intercambiando whatsapps (algo que antes se resolvía en una llamada de un minuto). Eso supone que el paseo que estabas dando por la ciudad lo pases mirando la pantalla del móvil. O que te pierdas parte de la película que tratabas de ver.

Por la noche, en casa, sacas el libro para leer otro capítulo, pero el hecho de "tener que" revisar lo publicado ese día por tus amigos, mantener una conversación intrascendente con alguien y contestar mensajes y menciones, hace que finalmente te acuestes una hora más tarde y sin haber leído nada. Ah, y apagando el móvil incluso más tarde que la luz.

Estando en una comida o de cañas con la familia o amigos, sientes el deseo irrefrenable de consultar el móvil por si te has perdido alguna notificación. No hay ninguna ocasión en la que no mires el móvil al menos una vez, con lo que un porcentaje de esa comida está siempre dedicado al móvil.



¿Te has encontrado alguna vez en alguna(s) situación(es) de las descritas anteriormente? Yo sí, en alguna, y es algo preocupante. Por mucho que nos creamos libres y con muchas posibilidades a nuestro alrededor, somos totalmente esclavos. Porque ¿nos aporta valor todo eso?
Más allá de un cierto valor que sí nos da, como estar en contacto con amigos, conocer gente nueva, estar al tanto de lo que sucede por el mundo y poder expresar nuestras ideas o proyectos, un gran porcentaje de este tiempo es tiempo perdido.
Primamos lo "urgente" sobre lo "importante".

Calcula la de tiempo que, por ejemplo, dedicas a consultar las notificaciones de whatsapp. Y piensa en lo que supondría verlo una vez cada dos horas, por poner un ejemplo. ¿Te pierdes algo realmente importante de esta forma? Es dudoso. ¿Ganas tiempo? Mucho, y si no, mídelo. El tiempo que lleva mirar el móvil y el tiempo que te lleva recuperar el ritmo de lo que estabas haciendo. Ahora, multiplica esto por las 24 horas del día, y súmale las notificaciones de las redes sociales y los emails.

Pero no es sólo tiempo. ¿Cuánto perdemos de conversaciones con los demás por estar atentos al móvil? ¿Y de estar atentos a lo que pasa a nuestro alrededor, mirando el paisaje por ejemplo? ¿Y de calidad y cantidad de sueño?

Volviendo a lo dicho antes, no dejes que lo urgente prime sobre lo importante.

Puedes probar varias cosas para salir de esta esclavitud (necesidad imperiosa de mirar el móvil o el portátil). Haz la prueba de desactivar las notificaciones al móvil. O mejor aún, pásate todo el día con los datos desactivados. O incluso mejor, prueba a estar todo un día sin móvil, y dedica tan sólo media hora al final del día para revisar tus conversaciones y notificaciones. Verás que el mundo no se acaba, y que de lo realmente importante te vas a enterar.

Otra cosa bastante útil es reducir tus fuentes de información. ¿Realmente te aporta algo seguir a 2000 personas en Twitter? ¿O tener agregadas a 300 personas en Facebook? Sí, sirve para generar RUIDO. Y hacerte sentir en la obligación de revisar todas sus publicaciones. Haz limpia. Piensa fríamente si te aporta algo de valor cada una de esas fuentes de información.

Y, si vas a trabajar, estudiar o componer con tu ordenador, prueba técnicas como la del Pomodoro (resumiendo mucho, trabaja en intervalos de 25 minutos en los que no haces otra cosa salvo tu tarea, seguido de descansos de 5 minutos; esto aumenta enormemente tu productividad).



Haz la prueba. Como própósito de año nuevo si quieres, libérate de esa esclavitud. Yo estoy en ello.


jueves, 20 de junio de 2013

120. Aprovechar fruta madura


Para demostrar que en mi blog se habla de todo, y no sólo de política, hoy os presento un miniconsejo culinario.Si eres de los que, como yo, no les gusta mucho la fruta cuando ya está muy madura (un plátano blandurrio, ¡puaj!), algo muy sencillo que puede hacerse para no desaprovecharla es un batido exprés, de esta sencilla forma que sólo tomará unos minutos:

Necesitarás:
- La fruta blandurria, 2 o 3 piezas, por ejemplo plátano, manzana, pera o melocotón.
- Leche, a ojo y según gustos.
- Yogur natural, uno o dos dependiendo de la cantidad de fruta.
- Azúcar, un poquito (opcional).
- "El toque": canela en polvo o unas gotitas de aroma de vainilla (ojo, sin pasarse).
- Batidora o robot de cocina.

Y la preparación está al alcance del más torpe del lugar: se parte la fruta en trocitos y se meten todos los ingredientes en la batidora. Puedes ir probándolo (¡no con la batidora en marcha!) e ir añadiendo más cantidad de algún ingrediente si lo consideras necesario.
¡Tómatelo frío!

Así, en 10 minutillos, más la limpieza de la batidora, te has preparado un batido rico-rico, nutritivo, y has aprovechado esa fruta que ya no te ibas a tomar.

(¿A que no te esperabas esta entrada en mi blog?)

sábado, 1 de enero de 2011

047. Antitabaco

Ya estamos en 2011, y eso, entre otras cosas, significa que entra en vigor la nueva ley anti-tabaco.

Entre otras cosas, prohíbe fumar en todo espacio cerrado, con muy contadas excepciones, y en las proximidades de "zonas sensibles" como colegios o parques infantiles.

Hay una cosa que me parece mal, y empiezo por ella. Lo malo es que esta ley no llegase completa antes, y que se hiciese esa especie de apaño temporal de hace pocos años, que obligó a muchos establecimientos a invertir en reformas para adecuar su local a ambos ambientes. Bueno, en realidad esto no es así. No se obligó a nada; los locales que lo hicieron querían seguir manteniendo clientela fumadora, y por eso reformaron. Pero, en cualquier caso, como digo, fue una ley muy incompleta y que la prohibición tenía que ser total, como la nueva ley indica.

Y es que me parece una ley totalmente necesaria. Los fumadores se quejan de que somos muy insolidarios con ellos y que no respetamos su derecho a fumar. Recurriendo a un dicho muy manido, la libertad de alguien se acaba donde empieza la del otro, y no podemos exigir libertad cuando no respetamos la de los demás. Un bar en el que se permite fumar es un ataque directo a la salud de sus trabajadores, a los que no se les respeta la libertad de no fumar, y una especie de veto a los no fumadores, que no pueden entrar si quieren seguir conservando sus pulmones despejados.

Me parece bien que la gente fume, no se debe prohibir que cada uno haga con su vida lo que quiere, siempre y cuando no perjudique a otros. Así que, si alguien quiere fumar, en su casa lo puede hacer perfectamente, o si no, en la calle, pero bien alejado de entradas de comercios u oficinas, donde es bastante desagradable encontrar una cortina de humo.

Ahora, por fin, podré entrar a tomarme un café a un bar sin soportar ese humo en mi vecino de al lado. O salir de noche sin llegar a casa apestando a tabaco (la ropa y el poco pelo que conservo en la cabeza). O estar comiendo tranquilamente sin que haya gente bastante maleducada que decide terminar su comida con un cigarrito sin importar que su humo se mezcle con tu ensalada.

Por fin :)

Ahora, vamos a por la contaminación en el centro de las ciudades.