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miércoles, 10 de enero de 2018

175. Socs


Socs
24 de enero de 2003 - 09 de enero de 2018



El día de San Valentín, un día después de cumplir los 23 años, mis amigos me llevaron a la perrera. Y allí te encontré. Entre todos tus hermanos, tú me conquistaste. Y ese pequeñín mestizo de apenas 3 semanas de vida, que no sabía ni dónde estaba ni dónde iba, era rescatado de ese abandono.

Te puse ese nombre como una adaptación extraña de Socks, por tus patitas blancas simulando calcetines. Tenía un nombre reservado para ti, pero eso no se elige; tú me diste la clave de tu nombre.

Te salvé de ahí, de donde tenías difícil salir (¡erais demasiado grandes!). No supe nunca qué fue de tus hermanos, espero que corriesen todos la misma suerte. Me recompensaste con creces. Desde el primer día, tu fidelidad y cariño me han acompañado. No eras el perro que con más energía se lanzaba a su dueño, pero no podías soportar que me alejase mucho de ti.

Has estado pegado a mí 15 años, para lo bueno y para lo malo. Me has impedido hacer cosas, me has limitado mucho. Te he bajado a la calle con fiebre, he llegado tarde por curarte alguna herida, tus dos últimos años impediste que durmiese ni una sola noche del tirón. Pero, de verdad, si volviese atrás en el tiempo repetiría todos y cada uno de los momentos contigo.



Se me hace raro, se me hace muy raro que no estés aquí. No sacarte cada mañana, no ver tu cara a mi lado cuando me siento en el sofá, no escuchar tus patas por la tarima, no recibirte en la cocina cada vez que me hago la comida. Te echaré mucho de menos, y jamás podré olvidarte.

Me has acompañado en mis mejores momentos. Todas las personas importantes de mi vida te han conocido. Me has soportado, me has escuchado, me has consolado. Casi toda mi vida adulta la tengo asociada a ti.

Gracias, compañero de vida. Gracias, amigo.
Hasta siempre. Buen viaje.




Sus primeras fotos, en la perrera, el día que llegó a mi vida.

Con 3 meses de edad: con su juguete preferido, con su postura favorita para dormir (fuera de la cama, siempre), su primera incursión al exterior (en la terraza) y su primer paseo por el parque. Además se puede el ver la que fue una de sus señas de identidad: el rabito curvado, como un cerdito.

Esta foto se la hacía a menudo para comprobar cómo iba creciendo. En estas fotos le vemos con 2 meses, con 4 meses, con 8 meses, y con casi 15 años, en su última foto.

Con su clásica mirada de reojo. Aquí, con 12 años.

Jugando con Sircam (Shere-Khan), de su grupo de amigos, en el desaparecido parque del invernadero.


Aquí sale su mejor amigo, Ringo, el labrador negro.


Aquí ya como viejito gruñón.


Durante más de dos años, estuvo yendo a rehabilitación por su artrosis, lo que le permitió llegar con salud hasta casi los 15 años.

miércoles, 10 de mayo de 2017

172. Volar


Había una vez un pequeño pájaro que era un gran volador. Le encantaba surcar los cielos y observar los paisajes desde cientos de metros de altura: los bosques, los mares, los acantilados. Sus estancias en tierra siempre eran muy breves, y enseguida reemprendía el vuelo.

En una ocasión, nuestro amigo se lastimó una pata al aterrizar. Esa herida le hizo estar un tiempo en tierra, pues no podía asegurarse un nuevo aterrizaje seguro. El necesario descanso le vino muy bien, y la patita se curó totalmente. Ya estaba preparado para reemprender el vuelo. Un día aparecieron unas corrientes de aire muy favorables; sin embargo, el pájaro no se atrevió a despegar, temeroso del futuro aterrizaje. "Ya habrá mejor ocasión", pensó. Aprovechó para descansar unos días más, alimentándose del gran número de insectos que poblaban la zona.

Volvió a aparecer otra corriente de aire, aún más favorable que la anterior. Estuvo a punto de emprender el vuelo esta vez, pero de nuevo quiso evitar cualquier aterrizaje que le pudiese lastimar. Así que permaneció en tierra varios días más.

Esto se repitió en varias ocasiones. El pájaro añoraba las vistas desde el cielo y el viento golpeándole en la cara mientras volaba; sin embargo, sabía que lo más seguro para no volver a lastimarse sería quedarse en tierra. Total, allí tenía refugio y toda la comida que quisiera. ¿Para qué volar?

La añoranza y la melancolía iban siendo cada vez más fuertes y se dijo que esa vida no tenía sentido si no volvía a estar entre las nubes. Así que un día, sin esperar a ninguna gran racha de viento, desplegó sus alas para despegar. Pero algo no estaba bien. No recordaba cuál debía ser la posición de las alas para poder volar. Las movió, las agitó, mas no se movió del suelo.

Había olvidado cómo volar. Había pasado demasiado tiempo.


La moraleja está clara: no cenéis mucho justo antes de acostaros, que luego no descansáis bien.
O algo así, no sé.

martes, 8 de noviembre de 2016

168. Algo bonito


Buenos días, dragoncito. Me gusta tu sonrisa por la mañana. Nuestros ritmos son distintos: por la noche tú caes en coma según te acuestas; sin embargo es por la mañana cuando mi cuerpo está en modo "ahorro de batería". Pero tu sonrisa según preparamos el desayuno tiene más efecto que el café.

Ambos sabemos que estas mañanas son efímeras. Que representan una vía muerta, por la que se puede circular pero que en breve llegará a los topes del final. Me aseguraré de que este tren llegue despacito para que ese final no sea abrupto.

Lo importante en la vida (de hecho, lo único real) es el presente. El pasado no existe (existió, y debemos mirarlo con la distancia suficiente) y el futuro tampoco (y de hacerlo, será distinto del que imaginas ahora). Por eso, lo importante es lo que vivimos. Y por eso quiero disfrutar de ti, de la sonrisa, de las charlas con mantita y de las pelis con abrazos. De este tiempo finito pero bonito.

No quiero bonitos recuerdos tuyos, quiero que seas una realidad. En una forma distinta a las historias con final feliz, pero haciendo que este otoño sea un poco menos frío.


viernes, 16 de septiembre de 2016

166. Crees que eres libre...


Vas a una terraza, y ¿qué tomas? Con tanta variedad, difícil elegir. ¿Variedad? El 90% (cifra totalmente inventada por mí) de las bebidas consumidas en los países más desarrollados se las reparten entre Coca-Cola y Pepsi (¡hasta el agua!), mientras sus jefazos quedan para jugar al golf.

En un hipermercado, abruma la cantidad de productos expuestos en los estantes, cuando ¡oh, sorpresa! casi todos los productos pertenecen a unos pocos grupos empresariales. Eso sí, inundan la televisión, las carteles publicitarios y los periódicos con agresiva e ingeniosa publicidad para dar esa imagen de sana competencia y seguir proporcionándote tu falsa sensación de libertad.
Bebes Coca-Cola, compras en Zara, limpias con Fairy y vistes con Nike; o eres "alternativo" y bebes Pepsi, compras en Springfield, limpias con Mistol y vistes con Adidas. Sí, eres muy libre, puedes elegir entre cientos de marcas. ¿Seguro? ¿Acaso crees que todas esas marcas compiten realmente entre sí?

Si tan diferentes somos, y tanto valoramos nuestra libertad de elección, ¿por qué criticamos y despreciamos al que realmente opta por una alternativa? Si alguien pasa de tener esos refrescos en casa y se hace su propia limonada, le llamamos rata. Pero si ese alguien compra ropa de comercio justo tres veces más cara que la que cosen niños de Bangladesh, le llamamos tonto. ¿Nos aclaramos?

Todo lo que se salga de la "norma", de lo que nos han vendido como "aceptable", es al momento criticado. Sí, libertad de elección, pero dentro de los parámetros que te marcamos.

Si eres tolerante, tienen que gustarte las fiestas del Orgullo LGTB. Traguemos todos, consumamos en los bares, compremos los artículos y adoremos a las marcas "gayfriendly", mientras el sistema capitalista se ríe manteniendo la rueda funcionando. ¿Ir al Orgullo Alternativo? ¿Tú qué eres, tonto? Nos tienen domesticados. Esas marcas que antes no se atrevían a poner publicidad en revistas gais como Zero ¿se han vuelto de repente tolerantes? No, es que ahora eso vende. Y es un gran negocio.

Consumamos, ya sean productos del súper o chorradas en Facebook. Llenemos nuestras horas con vídeos de "seguro que a ti también te ha pasado esto" o "gatos que se comportan como perros". El sistema no nos tiene que dar los productos de consumo. Ya los generamos nosotros mismos, creyéndonos libres. Pero ojo, no te pases y no utilices esa "libertad" contra los que tienen el poder, o tendremos que cortártela (la libertad).

Afortunadamente, no estamos en una dictadura unipersonal, no. Aquí son mucho más sutiles.



[Nota: toda crítica comienza con una autocrítica. Y yo soy el primero en caer en esto. Basta reconocerlo para empezar a cambiar las cosas].

martes, 2 de agosto de 2016

164. Consejos de supervivencia para jóvenes sensibles


[Autor del texto: Marwan]


No te fíes de todos aquellos visionarios que te hablen de la vida sin caballos galopando en su mirada.

Ni escuches a quien no alce la vista de vez en cuando para mirarle las bragas a una estrella. No verás a ninguno de ellos llorando de emoción tras un orgasmo, o por una canasta sobre la bocina del eterno segundón. Sigue el ejemplo de los locos necesarios que se abrochan a la vida cuando quitan un botón, de los que encuentran a Dios al abrir tu cremallera.

Síguelos a ellos. A los que piensan que solo el amor puede hacer que lo imposible se vuelva a repetir. A los poetas que saben que quien tiene un lápiz lleva un paraíso en el bolsillo. Sigue solo a esos. A los que buscan la hermosura en la niebla de un poema. A aquellos que cuando tocan una piel comprenden todo.

Y huye. Huye de quien tenga tanta razón que nunca tenga nada. De aquellos que jamás dudan, porque estarán mintiendo. Huye de quien no crea que un Lunes tiene un callejón hacia el Nirvana. De todo aquel que no considere que no hay niños malcriados, sino adultos que malcrían. Y huye del hombre que no piense que quien aparta los ojos de la pobreza también se ha vuelto un cómplice al hacerlo. De quien te diga que la felicidad es un crucero con pulsera y no una muchacha con la risa floja y ojos hambrientos de infinitos. No te fies de quien defienda a esos corruptos, que cuando sobra agua se inventan un modo de vender la sed.

Y ama. Ama aunque nunca tengas suelto. Recuerda que no hay peor amor que el que no se da por miedo a que te dañen. Que ningún amor no correspondido puede matarte, salvo aquel que no sientes por ti mismo. Conviene no olvidar que uno y uno suman uno entero cuando de quien te enamoras es de ti. Que cuando te caigas, nadie te convenza que la solución está en democratizar el suelo para todos, sino en encontrar la escalera de subida hacia ti mismo y para eso tendrás que preguntar a las baldosas sobre el golpe.

Evita los consejos, cualesquiera que sean.

Que no pongan tu corazón al frente, y olvida también estos consejos… uno a uno, y sé feliz.


domingo, 22 de mayo de 2016

160. Éxito


Mucha gente busca el éxito, el problema es qué entendemos por éxito. Y estos pensamientos que reproduzco a continuación, del señor Emerson, reflejan exactamente mi visión del éxito, y me indican que estoy en el camino correcto hacia él. Todas y cada una de las líneas reflejan mi modo de ver la vida.

Qué es el éxito, por Ralph Waldo Emerson.

Ganarse el respeto de las personas inteligentes y el cariño de los niños.

Apreciar la belleza de la naturaleza y de todo lo que nos rodea.

Buscar y fomentar lo mejor de los demás.

Dar el regalo de ti mismo a otros sin pedir nada a cambio, porque es dando como recibimos.

Haber cumplido una tarea, como salvar un alma perdida, curar a un niño enfermo, escribir un libro o arriesgar tu vida por un amigo.

Haber celebrado y reído con entusiasmo y alegría, y cantado con exaltación.

Tener esperanza incluso en tiempos de desesperación, porque mientras hay esperanza hay vida.

Amar y ser amado.

Ser entendido y entender.

Saber que alguien ha sido un poco más feliz porque tú has vivido.

Éste es el significado del éxito.

jueves, 31 de marzo de 2016

159. Pedro


Un hombre que ronda los 60 años, al que bautizaremos secretamente como Pedro, que pasea como yo por el paseo del Prado, se detiene a observar una de esas pequeñas estatuas en las que normalmente nadie repara. En el ajetreado Madrid sólo importa el destino de nuestro viaje, no el camino; y si podemos emplear un minuto menos, lo haremos. Sin embargo, Pedro parece como si hubiera alcanzado algo que el resto no comprendemos. Ha llegado a entender que nuestro destino seguirá ahí, aunque lleguemos algo más tarde, y que lo que marca la diferencia es el recorrido previo. Cuando yo llegue a casa, sólo recordaré de donde partí y a qué hora he llegado, mientras Pedro estará recordando a esa diosa de piedra que adorna nuestras calles, o a esos gorriones rapiñando migas de una terraza.

Me puse a pensar en Pedro, y ya que me he inventado un nombre para él, también lo hago con su vida. Y me imagino al Pedro de 20 años soñando con su futuro, con sus hijos presentándole a sus novias, con un par de gatos recibiéndole al llegar a casa y su pasaporte lleno de sellos de todo el mundo.

Sin embargo, no se casó. Ella (y él sabía que tenía que ser precisamente ella) buscó el amor en un hombre extranjero que le hacía reír y con el que llegó a ser muy feliz. Y Pedro sufrió, lloró, pero nunca dejó que ella lo notase. Terminó alegrándose mucho por ella, y llegó a entender que no la necesitaba para estar completo. Tampoco tiene gatos; tuvo uno durante apenas unas horas, lo que tardó en comprender que, si quería seguir respirando, debía deshacerse de su fuente de alergia. Ahora vuelca su amor en esos canarios que sus sobrinos le regalaron. Y viajó, eso sí, pero apenas salió de España. Falta de dinero, de tiempo, de compañeros de viaje...

¿Y es Pedro feliz? Lo es. Muy feliz. Ha comprendido que está bien tener metas y luchar por ellas, pero que no siempre se consiguen. Y no, no es frustrante, porque se queda con lo que sí consigue. Ha aprendido a disfrutar con todo lo que tiene a su alcance. Ha decidido no quedarse parado, y vivir. Vivir las cosas buenas y las malas, porque todas son necesarias. "La vida es maravillosa" y "la vida es una mierda", ambas las ha escuchado a menudo; y ambas son ciertas. Sólo depende de cómo lo vea cada uno. Pedro ha optado por quedarse con las cosas buenas y, en lugar de meterse en un atasco para llegar un poco antes a casa, enfadado y agotado, prefiere pararse a aprender un poco más sobre quién es esa chica de mármol medio desnuda, y por qué Madrid le rinde homenaje.

Gracias, Pedro.

jueves, 17 de marzo de 2016

158. Abuela




Recuerdo cuando me quedaba en tu casa a dormir porque mi madre llegaba muy tarde y los niños pequeños ya debían estar acostados. Tus míticos ronquidos, creo que hicieron que desde entonces pueda aguantar un obús en mi oído y no alterar el sueño. Recuerdo hacerme lo suficientemente mayor como para poder aguantar despierto a que llegase mamá e ir con ella a casa.

Recuerdo nuestras "competiciones" a ver quién era más cabezota o quién tenía peor memoria. Ganabas tú, pero por poco.

Oh, tus croquetas de jamón. Sé que de ahí me viene mi amor por las croquetas. Nunca probé unas como aquellas, y se me quedó marcado el día que dijiste que ya no las harías más, que era mucho trabajo. Contigo aprendí algunas cosillas de la cocina, y disfruté a lo grande tus arroces los domingos.

De ti también aprendí a hacer los solitarios, los crucigramas, y saqué tu afición a hacer cuentas con papel y boli, sin "maquinitas".

Las comidas familiares ya dejaron de ser lo mismo cuando dejaste de venir. Poco a poco te fuiste apagando, pero ahí estabas, con casi un siglo de vida y una salud de hierro. Qué envidia, abuela.

Fuiste fuerte, madre viuda de 5 niños pequeños y apañándotelas sola. Hasta anoche, que pensaste que tu paso por aquí había llegado a su fin. Y dijiste adiós a tu Madrid, a tus hijos y al resto de nosotros.

Gracias, señora Elisa.
Gracias, abuela.

domingo, 13 de marzo de 2016

157. Domingueo


Tienes una semana horrible, así que tus amigos organizan una escapada al pueblo que te viene genial para desconectar. Pero claro, llega el domingo por la tarde. El famoso domingo por la tarde, aquel que creías olvidado y vuelve con fuerza.

Estás bastante cansado, con bajoncillo y preocupado por varias cosas (por ejemplo, un perro con más achaques cada día, o tus demonios internos atacando). ¿Cuál es la solución? Piensas en encerrarte en casa, ver una peli que te apetece ver, darte una larga ducha caliente y perder el tiempo en Facebook hasta que llegue la hora de dormir.

Pero te das cuenta de que esa no es la solución. De que llegaría otro domingo noche acostándote con sensación de vacío, y con agobio de un lunes de curro. Así que decides que eso no va contigo, y le pones remedio. Y optas por uno de tus planes favoritos que tienes algo abandonado: tomarle el pulso a la ciudad.

Te pones el abrigo, sales a la calle y decides darte un paseo hacia el centro, sin ruta concreta. Y haces turismo improvisado, saludas a desconocidos, ayudas a turistas en inglés, haces alguna foto, te das un capricho de chocolate, ves un espectáculo en Sol, planificas alguna que otra cosa para este mes y piensas en lo que mola tu ciudad.

Y vuelves a casa con alegría y una sonrisa en la cara. Y esa, esa sí es forma de afrontar las cosas. Porque la vida siempre, siempre tiene su lado positivo.






jueves, 3 de marzo de 2016

156. Esto pasó ayer


[Texto rescatado de hace 7 años]

La zona donde yo trabajo, un Parque Empresarial lleno de oficinas, está llena de gatos, que campan a sus anchas. Ayer, según salía de trabajar a eso de las 18h., vi en una plaza de aparcamiento vacía (a esas horas ya se ha marchado casi todo el mundo) a dos gatos, uno sobre el otro. Según me iba acercando, vi que el de arriba cogía del cuello al otro y hacía movimientos rítmicos, hacia delante, hacia atrás. Me hizo gracia, y pensé aprovechar que llevaba el móvil en la mano para hacer alguna foto de los gatos copulando (esas tonterías que tanta gracia nos hacen...). Una pareja estaba parada mirando, pero en sus caras no se dibujaban sonrisas sino asombro. Me fijé en los gatos y reparé en que el gato de debajo no se movía nada, y en su cara, que yo en principio consideré dominada por algún tipo de éxtasis, se dibujaba una expresión vacía, una mirada hueca, una mandíbula desencajada. Efectivamente, no se movía, no ofrecía signos de vida. En un momento en que el gato que le cogía del cuello paró, comprobé horrorizado que estaba muerto. Mi primera reacción fue preguntarme qué podría haber llevado a un gato a matar a otro y ensañarse de esa forma. Pero fue fugaz, ya que en cuanto el gato vivo retomó su actividad, comprobé que no le pretendía hacer daño, sino precisamente todo lo contrario. Comprendí finalmente lo que estaba pasando. Este gato se debió de encontrar al otro (amigo, pareja o familiar) muerto por alguna razón (probablemente atropello), y trataba ahora inútilmente de reanimarlo. Vi cómo lo cogía del cuello tirando de él hacia atrás, como diciendo "levántate". Cómo, cuando se cansaba, paraba y le lamía el cuello, tratando de curarle. Cómo maullaba de desesperación intentando darle ánimos. Cómo se quedaba parado mirando sin comprender.

En ese momento reparé en que la pareja que miraba había desaparecido, así como dos personas que iban andando a mi lado. Y vi cómo alguna persona salía hablando apresuradamente por el móvil y lanzaba una mirada fugaz a la pareja de gatos, sin emplear un segundo de más. Y allí, entre dos coches, el animal se vio rodeado de un aura de soledad repentina. Y yo, impidiendo a la lágrima que terminase de asomar, reemprendí la marcha hacia el metro y continué con mi vida.

miércoles, 24 de febrero de 2016

155. Planes de vida


Te voy a dar un consejo: no planifiques tu vida. No hagas planes a muy largo plazo, deja de pensar en cómo quieres ser "de mayor". Porque, amigo, no te va a servir de nada.

Ahora que uno va cumpliendo años, ya se puede permitir aprovechar la experiencia vivida para dar algún que otro consejo. Consejo que, como todos, cada uno puede hacer con él lo que quiera.

Y si la vida me ha enseñado algo es que poco se van a parecer tus planes a tu vida real. Tu "yo" de 36 años no se parece en nada a ese que imaginabas cuando tenías la mitad, cuando inaugurabas tu edad adulta. Conservarás buena parte de tus ideas, también con suerte aquellos amigos de tu adolescencia, e incluso vivirás en la ciudad que querías. Pero, oh, el guión de tu vida no ha cumplido lo acordado.

Quizá imaginabas estar casado y con criaturitas a las que llevar al cole, y no es así. O estar muy vital en lugar de con algunos achaques. O ser muy independiente y organizado, en lugar del desastre que eres ahora en casa. O que tu trabajo fuera diferente.

Entonces, ¿esto es una mierda? ¿La vida no es más que una sucesión de decepciones? En absoluto. Para nada. Precisamente, al darte cuenta de que una especie de teoría del caos indica la senda por la que transcurre tu existencia, aprendes a apreciar todo lo que la vida, inesperadamente, te ha dado.

Y echas la vista atrás, y al ver viejas fotos te das cuenta de todos los sitios que has visitado; de tus viajes y escapadas. Recuerdas esas sensaciones que tuviste con tus parejas; no te quedas decepcionado por las relaciones acabadas, sino contento por lo que te hicieron sentir. Ves a la gente tan maravillosa que te has ido cruzando; la que sigue ahí y la que has conocido hace poco casi de casualidad. Has vivido, has amado, has sufrido, has llorado. Has visto películas maravillosas, te has bañado en pelotas de madrugada en el mar, has hecho la croqueta en la arena de la playa y en la nieve de la sierra, has hecho locuras, has comido en algún bufet hasta reventar, has comido pasta en Italia y ramen en Japón, has puesto nombre a algún animal, has asistido a algún concierto que te ha puesto la piel de gallina, has conducido por sitios extraños hasta perderte, un bebé se te ha abrazado para dormirse en tus brazos, has podido hablar con alguien en otro idioma...

Y piensas que, aunque no estés ni de lejos donde pensabas estar, aún tienes muchos años para perderte en este camino llamado vida. No, no pienses donde estarás con 50 años. Porque fallarías en tu previsión. Y ahora me doy cuenta de que eso es maravilloso.


sábado, 13 de febrero de 2016

154. 36


Tener que madrugar el día de tu cumpleaños, especialmente si es para trabajar (aun cayendo en sábado), no mola. Sobre todo a mí, con lo marmotilla que soy.


Pero sales a la calle, y te encuentras un día perfecto. Un día otoñal en pleno febrero. Nublado, húmedo, silencioso. Nadie por la calle, solos mi perro y yo.

Podemos mirar el lado malo, empezando por el hecho de que sea el irreversible cambio climático el que ha provocado esto. Este ha sido un año horrible, especialmente en temas de salud. Y este puede que sea el último cumpleaños que paso con mi anciano perro.

Pero aquí estamos. Él y yo, disfrutando de un día perfecto. Mi día. La vida merece la pena si la disfrutas y la pasas con quien te quiere y te rodea. Empiezas con un abrazo calentito en la cama, trabajas con el perro a tus pies soñando con su juventud, y lo acabas con tus amigos reunidos en una mesa gigante de restaurante.

Gracias a todos por otro gran 13 de febrero :)

miércoles, 30 de diciembre de 2015

153. 2015


Este ha sido un año complicado. Mucho. Pero no quiero que esto se convierta en un lamento, ni deprimir a nadie, ni llenarlo de quejas que no llegan a ninguna parte. Así que comento brevemente lo malo lo primero, así, rápido e indoloro.

Como ya dije por aquí, lo peor de este año ha venido por la salud. He pasado por quirófano, aún no estoy “arreglado” del todo, estoy con un tratamiento actualmente para otra cosa distinta, y tengo otra operación pendiente. Por otro lado, en mi entorno tampoco anda la salud muy allá, y mi perro (anciano él) tiene que tomarse una palada de pastillas para controlar su tensión, sus nervios y su riego. Cosas todas que han minado mi moral y han puesto a prueba mi resistencia.

Ea, pasado esto... Este 2015 también ha sido el año de conocer a mucha gente interesante. Grandes personas han aparecido en mi vida, y espero que para quedarse, desde mis “rubias” a padres de familia, pasando por psicólogos o gente de la política. Además, año de consolidar amistades. Y de seguir viendo crecer a “mis peques”, de ser el “tío Carlos”.

Buen año también a nivel laboral, tengo curro (que ya es mucho decir), en el que estoy a gusto y con grandes compañeros. Y el año de cumplir uno de mis viajes soñados: el año de Japón. Absolutamente inolvidable, un sitio del que es imposible no enamorarse. Y que pone el listón muy alto, aunque ya tengo ciertas ideas locas para el año que viene...

Año con algunos cambios en mi vida, orientados a ser más productivo y más coherente, como la venta de mi coche o mi disminución de tiempo perdido. Pendientes quedan cosas como el gimnasio o tener la casa más organizada, pero eso se lo dejamos a 2016 ;)

En definitiva, creciendo como persona. Menos pelo y más tripilla, sí, pero sobre todo más sabio. Y profundizando en mi filosofía de vida, teniendo algo claro: no se trata de evitar las piedras en el camino, pues eso no está en tu mano. Lo que sí depende de ti es qué haces con esa piedra, cómo afrontas esa situación.




Todo en la vida se basa en las gafas que te pones para ir por ella. Quien lleva gafas oscuras siempre verá todo negro ;-)

Para 2016 no hago propósitos, he comprendido que es absurdo hacerlos. Pero sí espero estar el año que viene por estas fechas bien de salud y habiendo crecido como persona. ¡Y yendo al gym de forma constante!

Gracias a todos los que habéis formado parte de mi año y de mi vida. A por 2016.




martes, 11 de agosto de 2015

149. No intentes entender esto...


[Otro texto rescatado de una época regularcilla de mi vida. Noviembre 2009]


No intentes entender esto...
Y sirva este domingo melancólico para poner un broche a una semana difícil, de las más difíciles de mi vida. Que ha servido para plantearme muchas cosas, para pensar en otras. Para darme cuenta de quién vale y de quién no. De quién esta, quién llama, quién se preocupa y quién no.

Y de pensar en mí mismo.

En mi pasado, en mi presente y en mi futuro. Futuro cercano, eso sí, que mirar más allá marea. Yo, yo, yo. Yo y el mundo, millones de vidas, millones de sentimientos distintos. Pasear junto a los Jardines de Sabatini, de noche, volviendo a casa y fijándose en todos y cada uno de aquellos con los que te cruzas. Increíble. Toda la vida que irradia cada uno. Todos esos sentimientos que guarda, y cómo algunos de ellos han tomado la delantera hoy y salen al exterior. Como mis lágrimas, de tristeza y melancolía, que conviven con mi sonrisa por estar vivo, estar viviendo. No, yo tampoco me entiendo. Pero estoy feliz de ello. Tengo muchos, muchos años aún para conocerme.

Y no voy a procurar alegrarme más por la felicidad creciente de los que me rodean. Porque sería falso. Claro que me alegro, pero me hace daño, y es un hecho que nunca podrá cambiar. Muchas patadas al estómago, muchas puñaladas al corazón en tan solo unos días. Mi corazón está cansado. Pero con eso voy a seguir, es absurdo y contraproducente intentar que no te afecte, o tratar de ser feliz. La felicidad viene sola, igual que se va. Es algo muy inconstante. Mejor asumirlo y saber llevar la alegría y la tristeza, convivir con tus sonrisas y tus lágrimas.

Me veo ahora de mayor, abrazado a mi vida pasada, y cómo estaré en una sociedad que no entiendo, con una juventud con valores distintos, y en definitiva un mundo que no me pertenece. Y sabré que mi hora habrá llegado y habrá que dejar todo este mundo y este legado a otros cuantos millones de personas.

Luchar tiene sentido cuando realmente puedes conseguir algo útil por la gente, o por ti mismo. Tratar de cambiar algo por el simple hecho de que no te gusta, te agota, en todos los sentidos, y te hace desviarte de tu principal camino: disfrutar la vida.

Me dan tanta, tanta pena aquellos sin personalidad, sin vida, sin interés. Hay tanto ahí, cerca, tanto por vivir. Bueno o malo. Y según el día uno será más abundante que otro.

No quiero follar. O sí.
No quiero amar.

O sí.
 

lunes, 20 de julio de 2015

147. Raro


Soy raro. Me ha llevado tiempo darme cuenta de ello, pero ya lo voy teniendo claro. Afortunadamente, la sociedad va marcando el camino y me señala como raro por no seguirlo siempre.

Sí, la sociedad ya se encarga de advertirme y corregirme cuando algo no se ajusta a lo que hace la mayoría. Menos mal, a ver si aprendo.

Soy raro porque ni me gustan los centros comerciales. Los odio. El maravilloso plan de fin de semana para muchas familias de ikea + compras + esperar dos horas a tener mesa y comer + cine palomitero + parking + una hora de atasco para salir, pues como que no me llena.

Soy raro porque no quiero ir al cine el finde del estreno. Prefiero un martes a las 3 semanas, sin gente ni gritos. Y sí, soy asocial, prefiero un par de filas alejado de los otros 10 asistentes, a quienes el taquillero ha puesto todos juntos.

Soy raro porque prefiero volver andando a casa desde el centro un viernes por la noche, lo que me lleva casi una hora, que coger un taxi y llegar en 10 minutos.

Soy raro porque disfruto dando un largo paseo a mi perro un día de lluvia, que limitarnos a ir a la esquina y volver.

Soy raro porque odio los compromisos sociales en bodas, comuniones, etc. Invitar por compromiso, regalar por el qué dirán, cumplir tradiciones.

Soy raro porque prefiero regalar una chorrada en un cumpleaños de alguien cercano que le haga ilusión, que tener que ceñirme a un presupuesto. Incluso no regalar pero sorprender cualquier otro día del año.

Soy raro porque prefiero la playa en otoño o invierno que en verano.

Soy raro porque cada vez me gusta menos el fútbol.

Soy raro porque sigo creyendo en Equo.

Soy raro porque por un amigo estaría toda una noche en vela o conduciría mil kilómetros para ayudarle.

Soy raro porque paso de combinar la ropa. Nunca me ha preocupado.

Soy raro porque jamás vestiría a mi hija de rosa o le pondría pendientes, a menos que ella me lo pida.

Soy raro porque no bebo. Bueno, casi, que a veces me obligan.

Soy raro porque en los restaurantes prefiero pedir una jarra de agua a botellas de agua mineral.


A ver si la sociedad me endereza de una vez...

miércoles, 24 de junio de 2015

145. Consejos cortos para una vida feliz


Por lo general, huyo bastante de las páginas o libros de autoayuda o superación personal, pues la mayoría se hacen para vender y presentan proyectos irrealizables, irrealistas y frustrantes.

Pero hoy vi una entrada que me permito reproducir, pues la mayoría de consejos están alineados con mi filosofía de vida.

Así que, salvo el 21 (que no comparto, jeje), os invito no sólo a leerlo sino a proponéroslo en vuestro día a día:


Instrucciones prácticas para una vida feliz.

1. No te lamentes por el dinero que has gastado en darte gusto.

2. Si te gusta, dilo.

3. Vive hoy porque ayer ya pasó y mañana podría no llegar.

4. Si no entiendes, pregunta.

5. Si quieres ver a alguien, da el primer paso.

6. Si quieres algo, pídelo.

7. Intenta no discutir con nadie.

8. Si quieres que te entiendan, explica.

9. Si eres culpable admítelo de inmediato y no busques justificaciones

10. Recuerda que cada uno tiene su versión de la verdad y por lo general no es igual a la tuya.

11. Evita relacionarte con tontos.

12. Lo más importante en la vida es el amor, el resto es son vanidades.

13. Los problemas de una persona sólo existen en su cabeza.

14. El mundo que te rodea no es bueno ni malo, y seguiría girando aunque no estuvieras en él.

15. Intenta disfrutar cada cosa que hagas.

16. Recuerda que la vida es ahora.

17. No seas aguafiestas.

18. Menos televisión, más aire libre.

19. Recuerda que no le debes nada a nadie.

20. Recuerda que nadie te debe nada.

21. No hagas política, la política corrompe.

22. Cuenta sólo contigo mismo y con lo que tienes en el bolsillo.

23. Confía en tus sentido común, no en promesas.

24. Con tu pareja como con los niños se paciente y condescendiente.

25. No juzgues, en especial si no estás en el lugar de la otra persona.

26. Si tienes mal humor piensa, cuando mueras eso no te habrá llevado a ninguna parte.

27. Ten presente que hoy es el mejor día de tu vida, y que sea realidad depende de ti.


domingo, 31 de mayo de 2015

144. Capítulo final


La noticia no le pilló de sorpresa. No es que tuviese ninguna prueba que le llevase a imaginarlo, pero el hecho de ser tan hipocondriaco le había preparado ya para lo peor.
Al día siguiente, no recordaba casi nada de lo que le dijo el médico, salvo "tumor inoperable". Lo importante era que ya se había marcado su fecha de caducidad. Unos meses más, y todos esos años de amigos, encuentros, viajes, trabajos y vivencias llegarían a su fin.
Estuvo un tiempo reflexionando sobre el sentido de la vida, pasando noches en vela y buscando excusas para no ir a trabajar. Hasta que llegó el día en que decidió pasar a la acción. Durante toda su vida se había vuelto paranoico por un simple dolor de cabeza, así que en cierta forma se había preparado para las malas noticias. Tomó la próxima muerte como un paso más, sin detenerse a asomarse al abismo del "más allá", pues le producía pánico aceptar que no habría nada. La decisión más difícil fue la relativa a Irene. La luz de su vida, su compañera de viaje. Precisamente, por todo lo que la quería, decidió que lo mejor sería evitarle todo ese camino de sufrimiento. No quiso que tuviese que pasar por el shock de un novio muriéndose en sus brazos, así que se montó una historia para tratar de que ella aceptase que la dejaba, así sin más, sin aviso previo ni preparación posible. Fue duro, y sabía que ella estaba sufriendo, pero no miró atrás y trató de ahogar sus sentimientos.
Y decidió hacer aquello que le iban a arrebatar en breve: vivir. Vivir sin miedos ni ataduras. Se despidió del personal de su banco con todo el dinero de su cuenta en un sobre y se lanzó a probar aquello que siempre había querido pero nunca hecho. Probó la carne de Kobe a unos pocos kilómetros de Tokio; vio canguros, jirafas y osos panda en sus respectivos hábitats; subió a Laponia a conocer a Papá Noel... Una madrugada, mientras contemplaba el cielo desde su ventana helada esperando ver una aurora boreal, pensó en todo lo que tenía que hacer aún, en todos los momentos que quería capturar, en que en cualquier momento alguien apretaría la tecla de OFF y se acabaría todo, pues ya le advirtieron de que sería así, sin avisar.
Y así fue. Cuando estaban a punto de aterrizar en Dublín, la azafata se le acercó para despertarle, pero no lo hizo. Un médico a bordo no pudo hacer más que confirmar su muerte.
Mecachis, se quedó sin tomar una última pinta.

martes, 7 de enero de 2014

128. Resumen (anticipado) de las noticias de 2014


Plantilla para los informativos de 2012 2013 2014:

Enero. Comenzamos con las imágenes de año nuevo en Times Square y los problemas de varios estados norteamericanos por una tormenta que deja varios centímetros de nieve, temperaturas gélidas y varios muertos. Conexiones con los corresponsales que muestran todo su repertorio de guantes, bufandas y gorros. Para compensar, imágenes de las Canarias con gente en la playa.
Llegamos a los Reyes y con ello conexiones con toda España para ver las distintas llegadas de los Reyes Magos, varios niños diciendo qué han pedido y, al día siguiente, cámaras en varias casas captan la alegría de los niños desenvolviendo regalos. Además, sorteo del Niño, con conexiones con las administraciones premiadas y gente saltando brindando con cava, y un bar que ha repartido el décimo entre sus clientes, pero que "seguirá con el negocio mientras tapamos algunos agujeros". Y no faltan reportajes (varios) explicando cómo se hacen los roscones y mostrando los más originales e innovadores. Colas en las pastelerías.
Tras los Reyes, las rebajas. Imágenes de gente corriendo, gente pegándose, gente pagando. Y entrevista a alguien de la OCU que lanza advertencias de que tienen que estar etiquetados el precio antiguo y el precio nuevo, por si alguien aún no lo sabe. Este año se espera un descenso de las ventas, pero aún así es un periodo fundamental para los comercios. Conexión con la calle Preciados de Madrid y varios puntos de España.
Deportes: mercado de invierno de fichajes, campeón de invierno de la Liga y más fútbol aún si cabe que el resto del año, porque los deportes descansan pero se tienen que seguir rellenando los mismos minutos en los informativos.
El primer mes del año también trae las noticias de las nuevas leyes polémicas que se aplican desde el 1 de enero, además de las subidas de luz, gas y transporte, y de la vuelta del curso político.
Rosa Díez suelta alguna perla para que se hable de UPyD.

Tras unas semanas con varios casos de corrupción y tormentas devastadoras, llegamos a Semana Santa. Operación Salida, recomendaciones de la DGT, menos muertos que el año pasado, conexiones con varios reporteros distribuidos por las carreteras nacionales. Procesiones, conexiones con Sevilla, Madrid y las típicas procesiones curiosas, como la del encuentro. Gente pegándose en el Rocío, que no falte. Las misas del Papa desde Roma. Este año hace mal tiempo, pero los primeros valientes se bañan en el Levante. Conexión con varias playas valencianas y alicantinas. Conexión también con Riazor, en A Coruña, por contrastar y que el reportero con paraguas nos dé penita.
Reportajes de cómo se hacen las torrijas y los huesos de santo. Colas en las pastelerías.

Feria de Abril en Sevilla. Conexiones con las casetas. La duquesa de Alba bailando sevillanas.
Feria del Libro en Madrid. Inauguración con la Reina comprando dos libros. Y con lluvia, por supuesto.
Rosa Díez suelta alguna perla para que se hable de UPyD.

Verano. Operación bikini (recordatorios de lo malas que son algunas dietas). Operación Salida, recomendaciones de la DGT, menos muertos que el año pasado, conexiones con varios reporteros distribuidos por las carreteras nacionales. Playas, chiringuitos, gente bañándose en las fuentes de Sevilla y Madrid. El Gobierno felicitándose por la bajada del paro, y la oposición criticando que se trata de un dato estacional.
Hace calor. Esa es la noticia. Mucho calor. Recorrido por toda España con reporteros diciendo "hace calor". Primeros planos de termómetros callejeros. Advertencia de Protección Civil: los mayores son los que más sufren las olas de calor. Recomendaciones: beber agua y buscar sombras.
Los movimientos de gente. Playas llenas, entrevista a una familia de Madrid en la playa de Cullera; ciudades vacías, plano de la Castellana desierta. La mejor solución estos días es buscar sitios con aire acondicionado (planos del museo del Prado) o recurrir a una terraza (guiris tomando una relaxing sangría en la Plaza Mayor).
Vacaciones de los políticos. Muchos planos de los líderes haciendo deporte, senderismo o jugando a las cartas con los vecinos del pueblo.
Rosa Díez suelta alguna perla para que se hable de UPyD.

Septiembre. Operación Retorno, recomendaciones de la DGT, menos muertos que el año pasado, conexiones con varios reporteros distribuidos por las carreteras nacionales. Médicos hablando de cómo superar la depresión postvacacional. Entrevistas a decenas de personas que dicen que es muy duro volver a trabajar.

El Pilar. Todos los presentadores de los informativos desplazados a Zaragoza. Mucha gente para ver a la Virgen.
Rosa Díez suelta alguna perla para que se hable de UPyD.

Halloween. Debate, ¿es una fiesta importada? Comparación de la gran fiesta que se monta en Estados Unidos y lo cutrecillo que se monta en este país. Todos los Santos. Reporteros repartidos por cementerios de todo el país.
Buñuelos y huesos de santo. Reportaje de cómo se hacen. Colas en las pastelerías.

Tras varios casos más de corrupción, llega Diciembre, llega Navidad. La lotería de Navidad, colas en Doña Manolita y en La Bruixa d'Or. Reporteros en ambos sitios y entrevistas a la gente en la cola, diciendo que lo hace por tradición y por si toca. Al día siguiente del sorteo, medio informativo conectando con todas las localidades premiadas. Gente brindando. Bares que reparten premios entre sus clientes.
Mensaje de Navidad del Rey. Medio informativo del día siguiente analizando los mensajes y los gestos. El PP sale aplaudiendo el mensaje, el PSOE lo respeta y valora positivamente algún aspecto. CiU no lo valora pero insiste en que se oprime a Catalunya. IU dice que ese señor no pinta nada y que debería irse. Rosa Díez suelta alguna perla para que se hable de UPyD.
Mensaje de Navidad del Papa. Navidades en Belén, entre fuertes medidas de seguridad y entrevista a españoles devotos que están allí en familia.
Cámaras en las casas para grabar las reacciones de los niños a los regalos de Papá Noel.
Fin de año: "en algunos países ya están en dosmilquince", imágenes de Sidney y los fuegos artificiales. "Aquí en España ya está todo preparado", imágenes de la Puerta del Sol de la noche del 30, donde miles de personas se han citado para el ensayo general. Entrevista con el relojero de la Puerta del Sol.
Imágenes de australianos tomando el sol con gorritos de Papá Noel, y se acabó el año. Anne Igartiburu nos dice adiós pasando frío desde el centro de Madrid.


viernes, 3 de enero de 2014

127. Esclavitud 2.0: lo urgente frente a lo importante



Estás esperando el metro e, instintivamente, sacas el móvil para revisar si tienes notificaciones. Tienes una mención de Twitter, lo que te lleva, al final, a estar todo el trayecto revisando tu timeline.

Te despiertas por la mañana y lo primero que haces, antes siquiera de subir la persiana, es encender el móvil o activar el sonido de nuevo.

Comienzas tu jornada laboral revisando tu correo personal, haciendo limpia de los correos promocionales y haciendo clic en alguna petición online. Ya de paso, revisas tu cuenta de Facebook, lees las notificaciones, respondes algún mensaje y haces "me gusta" en alguna foto de la fiesta del finde.

Estés en el trabajo, en casa o por la calle, recibes avisos de whatsapp o line. Lo miras, respondes y vuelves a lo tuyo. Se van 2 minutos, más otros 2 en recuperar el ritmo de lo que estabas haciendo. Y eso sucede cada vez que recibes una notificación, que puede ser varias veces en una hora.

Además, estas notificaciones de mensajería instantánea esperan una respuesta inmediata, por lo que te ves "obligado" a responder en cuanto lo lees, aunque interrumpa lo que estás haciendo.

Al revisar tu red social, ves que todo el mundo habla de un tema, por lo que te ves "obligado" (de nuevo) a revisar la prensa digital para saber de qué se habla. Eso te lleva a enganchar varias noticias seguidas.

Tienes que estar pendiente del móvil para quedar esa tarde, por lo que estás continuamente comprobándolo e intercambiando whatsapps (algo que antes se resolvía en una llamada de un minuto). Eso supone que el paseo que estabas dando por la ciudad lo pases mirando la pantalla del móvil. O que te pierdas parte de la película que tratabas de ver.

Por la noche, en casa, sacas el libro para leer otro capítulo, pero el hecho de "tener que" revisar lo publicado ese día por tus amigos, mantener una conversación intrascendente con alguien y contestar mensajes y menciones, hace que finalmente te acuestes una hora más tarde y sin haber leído nada. Ah, y apagando el móvil incluso más tarde que la luz.

Estando en una comida o de cañas con la familia o amigos, sientes el deseo irrefrenable de consultar el móvil por si te has perdido alguna notificación. No hay ninguna ocasión en la que no mires el móvil al menos una vez, con lo que un porcentaje de esa comida está siempre dedicado al móvil.



¿Te has encontrado alguna vez en alguna(s) situación(es) de las descritas anteriormente? Yo sí, en alguna, y es algo preocupante. Por mucho que nos creamos libres y con muchas posibilidades a nuestro alrededor, somos totalmente esclavos. Porque ¿nos aporta valor todo eso?
Más allá de un cierto valor que sí nos da, como estar en contacto con amigos, conocer gente nueva, estar al tanto de lo que sucede por el mundo y poder expresar nuestras ideas o proyectos, un gran porcentaje de este tiempo es tiempo perdido.
Primamos lo "urgente" sobre lo "importante".

Calcula la de tiempo que, por ejemplo, dedicas a consultar las notificaciones de whatsapp. Y piensa en lo que supondría verlo una vez cada dos horas, por poner un ejemplo. ¿Te pierdes algo realmente importante de esta forma? Es dudoso. ¿Ganas tiempo? Mucho, y si no, mídelo. El tiempo que lleva mirar el móvil y el tiempo que te lleva recuperar el ritmo de lo que estabas haciendo. Ahora, multiplica esto por las 24 horas del día, y súmale las notificaciones de las redes sociales y los emails.

Pero no es sólo tiempo. ¿Cuánto perdemos de conversaciones con los demás por estar atentos al móvil? ¿Y de estar atentos a lo que pasa a nuestro alrededor, mirando el paisaje por ejemplo? ¿Y de calidad y cantidad de sueño?

Volviendo a lo dicho antes, no dejes que lo urgente prime sobre lo importante.

Puedes probar varias cosas para salir de esta esclavitud (necesidad imperiosa de mirar el móvil o el portátil). Haz la prueba de desactivar las notificaciones al móvil. O mejor aún, pásate todo el día con los datos desactivados. O incluso mejor, prueba a estar todo un día sin móvil, y dedica tan sólo media hora al final del día para revisar tus conversaciones y notificaciones. Verás que el mundo no se acaba, y que de lo realmente importante te vas a enterar.

Otra cosa bastante útil es reducir tus fuentes de información. ¿Realmente te aporta algo seguir a 2000 personas en Twitter? ¿O tener agregadas a 300 personas en Facebook? Sí, sirve para generar RUIDO. Y hacerte sentir en la obligación de revisar todas sus publicaciones. Haz limpia. Piensa fríamente si te aporta algo de valor cada una de esas fuentes de información.

Y, si vas a trabajar, estudiar o componer con tu ordenador, prueba técnicas como la del Pomodoro (resumiendo mucho, trabaja en intervalos de 25 minutos en los que no haces otra cosa salvo tu tarea, seguido de descansos de 5 minutos; esto aumenta enormemente tu productividad).



Haz la prueba. Como própósito de año nuevo si quieres, libérate de esa esclavitud. Yo estoy en ello.


lunes, 5 de agosto de 2013

123. Un final


Creí haber pasado ya lo más doloroso, pero no era así.

Cuando se muere alguien cercano, los momentos inmediatamente posteriores a recibir la noticia son terribles. Te mareas, tienes una cierta sensación de irrealidad, agravados encima por ser algo tan inesperado. Un accidente, sin más, en un día cualquiera, en un paso de cebra cualquiera, y de pronto todo cambia. Hay lloros, hay angustia, hay familiares destrozados...

Pero, como digo, los acontecimientos me llevaron a un hecho aún más duro. Sostenía en mis manos tus llaves, que había rescatado de tus objetos personales. Era de lo poco que llevabas encima, además del móvil destrozado, unas monedas y un paquete de tabaco. Me correspondía a mí ser el primero en pisar aquel apartamento, adelantándome a tus propios hermanos. Ese piso que tantas veces visité, con las cenas, las noches de Play y los preparativos para salir de bares.

Era la primera vez que estaba allí solo, y era una sensación muy rara. Como si estuviese poniéndome tu ropa. Como si violase tu intimidad. Me sentía incómodo en aquel sitio que había sido casi como mi segunda casa. Y comencé a comprender lo que es una vida rota, interrumpida bruscamente a mitad de la película, sin avisar, sin darte tiempo a terminar nada. Todo queda expuesto, tu intimidad revelada, y tus proyectos inacabados.

Vi aquel lienzo que habías preparado para retomar lo que nunca debiste haber dejado. Y esos libros de inglés, en los que te dejaste una pasta apenas una semana antes, para empezar el nuevo curso en la academia. Tenías mucha ilusión, porque en breve estarías preparado para ese examen oficial. Todo, proyectos inacabados, que ahora jamás retomarás. Y la sorpresa del escritorio: otro libro, este más pequeño, de bolsillo. Sí, el que te recomendé pese a tus reticencias, pero que al final habías empezado a leer sin decírmelo para darme la sorpresa. Y tu bote de monedas, ese ahorro extra que te ayudaría a organizar otra escapada de finde.

Tantas cosas tuyas, pero sobre todo tantos proyectos, tantas ilusiones, tantas cosas que se quedan a medias. Cosas que te hacían ilusión, te hacían sonreír...

Y ahí estaba yo, en tu sofá, con las lágrimas resbalando por mi cara, preguntándome por el sentido de la vida, y cómo sería el mundo si el gran Arturo, mi amigo, siguiese aquí entre nosotros. Nada sería igual, porque todos tenemos el inmenso poder de cambiar lo que nos rodea. Mi vida seguirá, y la de todos nosotros, pero alguien de golpe se ha quedado sin tinta en el boli, y no podrá escribir una sola palabra más en la historia de este mundo. Se quedó su frase a medias, no pudo ni preparar un gran final.