viernes, 16 de septiembre de 2016

166. Crees que eres libre...


Vas a una terraza, y ¿qué tomas? Con tanta variedad, difícil elegir. ¿Variedad? El 90% (cifra totalmente inventada por mí) de las bebidas consumidas en los países más desarrollados se las reparten entre Coca-Cola y Pepsi (¡hasta el agua!), mientras sus jefazos quedan para jugar al golf.

En un hipermercado, abruma la cantidad de productos expuestos en los estantes, cuando ¡oh, sorpresa! casi todos los productos pertenecen a unos pocos grupos empresariales. Eso sí, inundan la televisión, las carteles publicitarios y los periódicos con agresiva e ingeniosa publicidad para dar esa imagen de sana competencia y seguir proporcionándote tu falsa sensación de libertad.
Bebes Coca-Cola, compras en Zara, limpias con Fairy y vistes con Nike; o eres "alternativo" y bebes Pepsi, compras en Springfield, limpias con Mistol y vistes con Adidas. Sí, eres muy libre, puedes elegir entre cientos de marcas. ¿Seguro? ¿Acaso crees que todas esas marcas compiten realmente entre sí?

Si tan diferentes somos, y tanto valoramos nuestra libertad de elección, ¿por qué criticamos y despreciamos al que realmente opta por una alternativa? Si alguien pasa de tener esos refrescos en casa y se hace su propia limonada, le llamamos rata. Pero si ese alguien compra ropa de comercio justo tres veces más cara que la que cosen niños de Bangladesh, le llamamos tonto. ¿Nos aclaramos?

Todo lo que se salga de la "norma", de lo que nos han vendido como "aceptable", es al momento criticado. Sí, libertad de elección, pero dentro de los parámetros que te marcamos.

Si eres tolerante, tienen que gustarte las fiestas del Orgullo LGTB. Traguemos todos, consumamos en los bares, compremos los artículos y adoremos a las marcas "gayfriendly", mientras el sistema capitalista se ríe manteniendo la rueda funcionando. ¿Ir al Orgullo Alternativo? ¿Tú qué eres, tonto? Nos tienen domesticados. Esas marcas que antes no se atrevían a poner publicidad en revistas gais como Zero ¿se han vuelto de repente tolerantes? No, es que ahora eso vende. Y es un gran negocio.

Consumamos, ya sean productos del súper o chorradas en Facebook. Llenemos nuestras horas con vídeos de "seguro que a ti también te ha pasado esto" o "gatos que se comportan como perros". El sistema no nos tiene que dar los productos de consumo. Ya los generamos nosotros mismos, creyéndonos libres. Pero ojo, no te pases y no utilices esa "libertad" contra los que tienen el poder, o tendremos que cortártela (la libertad).

Afortunadamente, no estamos en una dictadura unipersonal, no. Aquí son mucho más sutiles.



[Nota: toda crítica comienza con una autocrítica. Y yo soy el primero en caer en esto. Basta reconocerlo para empezar a cambiar las cosas].

sábado, 6 de agosto de 2016

165. Extracto



Y estos días recuerdo cuando compartías conmigo esas chorradas por las redes sociales. Y cuando seguíamos escribiendo por el móvil minutos después de habernos despedido en tu portal. Recuerdo cómo te acordabas de mí en cualquier momento y me escribías, o compartías conmigo audios de temazos que sonaban y a ambos nos encantaban. Los paseos por la playa, las risas en el cine, los golpes a la raqueta. Todo eso se ha ido extinguiendo. No, nunca llegamos a nada, las circunstancias, la distancia, tus viajes, lo impedían. Pero la chispa siempre estuvo. Ahora lo dudo.

Es mejor; la distancia, tanto física como figurada, ha ayudado a que la llamita no provoque un incendio. Bueno, eso me dice el cerebro. Su tozudo vecino corazón se resiste a darse por vencido y manda señales a las tripas para que se revuelvan cuando algo me recuerda esos momentos.



Nota: Extraído de mis Textos Inconclusos. No es autobiográfico ;)



martes, 2 de agosto de 2016

164. Consejos de supervivencia para jóvenes sensibles


[Autor del texto: Marwan]


No te fíes de todos aquellos visionarios que te hablen de la vida sin caballos galopando en su mirada.

Ni escuches a quien no alce la vista de vez en cuando para mirarle las bragas a una estrella. No verás a ninguno de ellos llorando de emoción tras un orgasmo, o por una canasta sobre la bocina del eterno segundón. Sigue el ejemplo de los locos necesarios que se abrochan a la vida cuando quitan un botón, de los que encuentran a Dios al abrir tu cremallera.

Síguelos a ellos. A los que piensan que solo el amor puede hacer que lo imposible se vuelva a repetir. A los poetas que saben que quien tiene un lápiz lleva un paraíso en el bolsillo. Sigue solo a esos. A los que buscan la hermosura en la niebla de un poema. A aquellos que cuando tocan una piel comprenden todo.

Y huye. Huye de quien tenga tanta razón que nunca tenga nada. De aquellos que jamás dudan, porque estarán mintiendo. Huye de quien no crea que un Lunes tiene un callejón hacia el Nirvana. De todo aquel que no considere que no hay niños malcriados, sino adultos que malcrían. Y huye del hombre que no piense que quien aparta los ojos de la pobreza también se ha vuelto un cómplice al hacerlo. De quien te diga que la felicidad es un crucero con pulsera y no una muchacha con la risa floja y ojos hambrientos de infinitos. No te fies de quien defienda a esos corruptos, que cuando sobra agua se inventan un modo de vender la sed.

Y ama. Ama aunque nunca tengas suelto. Recuerda que no hay peor amor que el que no se da por miedo a que te dañen. Que ningún amor no correspondido puede matarte, salvo aquel que no sientes por ti mismo. Conviene no olvidar que uno y uno suman uno entero cuando de quien te enamoras es de ti. Que cuando te caigas, nadie te convenza que la solución está en democratizar el suelo para todos, sino en encontrar la escalera de subida hacia ti mismo y para eso tendrás que preguntar a las baldosas sobre el golpe.

Evita los consejos, cualesquiera que sean.

Que no pongan tu corazón al frente, y olvida también estos consejos… uno a uno, y sé feliz.


jueves, 7 de julio de 2016

163. Lo que queda al final


Realmente, no se enteró de la transición. Sólo recordaba la desagradable sensación de desear que todo acabase y pudiese descansar. Y no podría decir en qué preciso momento se fue, igual que cuando te duermes por una anestesia.

El hecho es que se encontraba ahora aquí. Sin saber qué es este "aquí", pues las otras personas también estaban algo desorientadas, esperando no se sabe muy bien qué. Esto no tenía nubes y arpas, ni fuego y oscuridad. Tampoco había tristeza en la gente, o desesperación; al fin y al cabo era la primera vez que se morían y no sabían ni cómo reaccionar.

Pero ahí estaban. Como si se llevasen esperando mucho tiempo y encontrarse fuera lo más normal del mundo. Toda la gente a la que había querido, y que se había ido antes o se había ido después; realmente importaba poco el orden de llegada. Y estaba su primer amor, radiante como siempre. Y su locura de verano. Y aquella amistad "especial" que tantos quebraderos de cabeza le causó. Y aquella persona con la que firmó unos papeles de unión y otros de separación unos años después. Y su amor secreto, que ahora sabía todo.

Y lo que unía a todos, en ese momento, era el amor. Nada importaban las rayadas, las complicaciones, las diferencias. Se quitó preocupaciones y se le hinchó el pecho con esa sensación tan agradable de plenitud. Comprendió que la vida es complicada, eso es inevitable, pero que al final se estaba quedando con lo que de verdad importa. Y que lo que le mantuvo vivo todos esos años, más aún que la mecánica de su corazón, fue esa conexión con la gente especial, ese cariño. Y que ni uno solo de los abrazos o los besos que dio estuvo de más, pues fue oxígeno para sus pulmones, sangre para sus venas.

No dejéis nunca de amar, pequeños, aunque os complique la vida. Benditas complicaciones.

martes, 28 de junio de 2016

162. Orgullo LGTB 2016 - Activismo


Este año quiero hablar un poco del activismo. En primer lugar, reconocer la labor de todos los que se dejan la piel por ayudar a los demás: la que se marcha a coordinar un hospital en Sudán, el que organiza una huelga de hambre para conseguir que el estado financie un caro medicamento, o el que regala su tiempo para apoyar a jóvenes en riesgo. Sin esa gente no se habrían conseguido muchas de las cosas de las que ahora disfrutamos.

El problema viene cuando perviertes el concepto de activismo, y por lo que veo suele suceder de dos formas. En primer lugar, el activista debe pasar desapercibido en la medida de lo posible. Que sus actos sean visibles, no él. Cuando organizas algún acto y al publicarlo hay más selfies tuyos que del acto en sí, algo mal estás haciendo. El concepto "activista estrella" sólo es bueno para su ego, no para la causa.

El otro problema es considerar las luchas aisladas. He visto activistas LGTB muy activos, siempre con la bandera arcoiris, que no mueven un dedo cuando los que sufren son sirios (de todo tipo de condición sexual) que tienen que huir a un campo de refugiados. O muy preocupados por pasárselo bien la noche de la fiesta del Orgullo mientras destrozan su ciudad que luego otros tienen que limpiar.

Así que sí, sigamos luchando por que todos tengamos los mismos derechos. Y para que lo que se valore sea la persona, no lo que tenga entre las piernas o con quién se acueste. Aquí y en Uganda. Pero no hagas del "ser gay" o "ser trans" tu modo de vida.

Y, sobre todo, sed felices :)

El vídeo que os comparto este año, precioso:


Y la música la pone Mägo de Oz ;)


lunes, 27 de junio de 2016

161. Alberto Garzón


Hola Alberto,

Sé que hoy estás triste. Sé que anoche lloraste, sé que habrás dormido mal.
Lo sé, porque a mí me ha pasado, y sólo soy un simple activista, un apoderado más que cree en este nuevo país.

Sé que tú te has dejado la piel, la voz, que has arriesgado mucho en este proyecto. Y no ha salido como esperábamos; y el partido en el que crees y ahora lideras está en una situación crítica.

Pero no consideres que has fracasado, que el proyecto no ha servido. No, porque somos mayoría los que seguimos creyendo en un país mejor, los que seguiremos luchando por el que más difícil lo tiene. Como dices en tus discursos, desde hoy 27J vamos a volver a salir a las calles. Vamos a parar desahucios, vamos a manifestarnos contra las injusticias, vamos a perder el miedo a los poderosos. Sí, hay que conquistar las instituciones, y habrá que buscar una mejor forma de hacerlo; pero el pueblo está en la calle, está en cada plaza, en cada lucha. No pasarán, Alberto.

Te considero el mejor político de este país. No porque seas "el comunista simpático que no molesta", sino porque tienes firmes convicciones, crees realmente en un nuevo país. Y lo sabes transmitir, sabes ilusionar, sabes movilizar. ¡Y sólo tienes 30 años! ;) Si queda algo de justicia en este mundo, te espera algo muy grande. Porque gente como tú hace que aún me quede alguna gota de esperanza en este país.

No dejes de luchar. Nosotros no lo haremos. Gracias, compañero.
¡Salud y República!


domingo, 22 de mayo de 2016

160. Éxito


Mucha gente busca el éxito, el problema es qué entendemos por éxito. Y estos pensamientos que reproduzco a continuación, del señor Emerson, reflejan exactamente mi visión del éxito, y me indican que estoy en el camino correcto hacia él. Todas y cada una de las líneas reflejan mi modo de ver la vida.

Qué es el éxito, por Ralph Waldo Emerson.

Ganarse el respeto de las personas inteligentes y el cariño de los niños.

Apreciar la belleza de la naturaleza y de todo lo que nos rodea.

Buscar y fomentar lo mejor de los demás.

Dar el regalo de ti mismo a otros sin pedir nada a cambio, porque es dando como recibimos.

Haber cumplido una tarea, como salvar un alma perdida, curar a un niño enfermo, escribir un libro o arriesgar tu vida por un amigo.

Haber celebrado y reído con entusiasmo y alegría, y cantado con exaltación.

Tener esperanza incluso en tiempos de desesperación, porque mientras hay esperanza hay vida.

Amar y ser amado.

Ser entendido y entender.

Saber que alguien ha sido un poco más feliz porque tú has vivido.

Éste es el significado del éxito.

jueves, 31 de marzo de 2016

159. Pedro


Un hombre que ronda los 60 años, al que bautizaremos secretamente como Pedro, que pasea como yo por el paseo del Prado, se detiene a observar una de esas pequeñas estatuas en las que normalmente nadie repara. En el ajetreado Madrid sólo importa el destino de nuestro viaje, no el camino; y si podemos emplear un minuto menos, lo haremos. Sin embargo, Pedro parece como si hubiera alcanzado algo que el resto no comprendemos. Ha llegado a entender que nuestro destino seguirá ahí, aunque lleguemos algo más tarde, y que lo que marca la diferencia es el recorrido previo. Cuando yo llegue a casa, sólo recordaré de donde partí y a qué hora he llegado, mientras Pedro estará recordando a esa diosa de piedra que adorna nuestras calles, o a esos gorriones rapiñando migas de una terraza.

Me puse a pensar en Pedro, y ya que me he inventado un nombre para él, también lo hago con su vida. Y me imagino al Pedro de 20 años soñando con su futuro, con sus hijos presentándole a sus novias, con un par de gatos recibiéndole al llegar a casa y su pasaporte lleno de sellos de todo el mundo.

Sin embargo, no se casó. Ella (y él sabía que tenía que ser precisamente ella) buscó el amor en un hombre extranjero que le hacía reír y con el que llegó a ser muy feliz. Y Pedro sufrió, lloró, pero nunca dejó que ella lo notase. Terminó alegrándose mucho por ella, y llegó a entender que no la necesitaba para estar completo. Tampoco tiene gatos; tuvo uno durante apenas unas horas, lo que tardó en comprender que, si quería seguir respirando, debía deshacerse de su fuente de alergia. Ahora vuelca su amor en esos canarios que sus sobrinos le regalaron. Y viajó, eso sí, pero apenas salió de España. Falta de dinero, de tiempo, de compañeros de viaje...

¿Y es Pedro feliz? Lo es. Muy feliz. Ha comprendido que está bien tener metas y luchar por ellas, pero que no siempre se consiguen. Y no, no es frustrante, porque se queda con lo que sí consigue. Ha aprendido a disfrutar con todo lo que tiene a su alcance. Ha decidido no quedarse parado, y vivir. Vivir las cosas buenas y las malas, porque todas son necesarias. "La vida es maravillosa" y "la vida es una mierda", ambas las ha escuchado a menudo; y ambas son ciertas. Sólo depende de cómo lo vea cada uno. Pedro ha optado por quedarse con las cosas buenas y, en lugar de meterse en un atasco para llegar un poco antes a casa, enfadado y agotado, prefiere pararse a aprender un poco más sobre quién es esa chica de mármol medio desnuda, y por qué Madrid le rinde homenaje.

Gracias, Pedro.

jueves, 17 de marzo de 2016

158. Abuela




Recuerdo cuando me quedaba en tu casa a dormir porque mi madre llegaba muy tarde y los niños pequeños ya debían estar acostados. Tus míticos ronquidos, creo que hicieron que desde entonces pueda aguantar un obús en mi oído y no alterar el sueño. Recuerdo hacerme lo suficientemente mayor como para poder aguantar despierto a que llegase mamá e ir con ella a casa.

Recuerdo nuestras "competiciones" a ver quién era más cabezota o quién tenía peor memoria. Ganabas tú, pero por poco.

Oh, tus croquetas de jamón. Sé que de ahí me viene mi amor por las croquetas. Nunca probé unas como aquellas, y se me quedó marcado el día que dijiste que ya no las harías más, que era mucho trabajo. Contigo aprendí algunas cosillas de la cocina, y disfruté a lo grande tus arroces los domingos.

De ti también aprendí a hacer los solitarios, los crucigramas, y saqué tu afición a hacer cuentas con papel y boli, sin "maquinitas".

Las comidas familiares ya dejaron de ser lo mismo cuando dejaste de venir. Poco a poco te fuiste apagando, pero ahí estabas, con casi un siglo de vida y una salud de hierro. Qué envidia, abuela.

Fuiste fuerte, madre viuda de 5 niños pequeños y apañándotelas sola. Hasta anoche, que pensaste que tu paso por aquí había llegado a su fin. Y dijiste adiós a tu Madrid, a tus hijos y al resto de nosotros.

Gracias, señora Elisa.
Gracias, abuela.